El Príncipe Guillermo de Inglaterra, un ferviente aficionado del Aston Villa desde su infancia, vivió una jornada inolvidable el 20 de mayo de 2026, cuando el equipo de Birmingham conquistó la Europa League al vencer por 0-3 al Friburgo en el Besiktas Park. Este triunfo marcó una gran hazaña, siendo la primera victoria europea del Aston Villa en 44 años, lo que desató la emoción palpable del Príncipe, quien, emocionado, no pudo contener las lágrimas mientras celebraba el hito.
Guillermo, que ya había mostrado su entusiasmo al cantar ‘Sweet Caroline’ de Neil Diamond durante la previa del partido, se unió a los festejos tras el pitido final, expresando su alegría en X (Twitter) con un mensaje de felicitación para jugadores, cuerpo técnico y aficionados del club: “¡Noche increíble! ¡Muchísimas felicidades a todos!”.
Antes del encuentro decisivo, el Príncipe de Gales visitó a los jugadores para transmitirles su apoyo, lo que fue muy apreciado por la plantilla. John McGinn, capitán del Aston Villa, destacó la cercanía del Príncipe, describiéndolo como un miembro del equipo: “Es genial contar con su apoyo; es un tipo normal”.
Unai Emery, el actual entrenador del Aston Villa, también se pronunció sobre la figura del Príncipe Guillermo, describiéndolo como “un fenómeno” que se muestra accesible, presente en el día a día del equipo y dispuesto a compartir momentos tanto en el campo como fuera de él.
La historia de devoción del Príncipe por el Aston Villa se remonta a sus años escolares. Durante su infancia, optó por unirse a un club menos popular en lugar de seguir a gigantes como el Manchester United o el Chelsea. Su razonamiento era claro: deseaba vivir emociones intensas ligadas a un equipo de mitad de tabla. “Buscaba clubes. Quería un equipo que me proporcionara momentos de mayor intensidad emocional”, comentó en una entrevista de 2015.
Cabe destacar que el Príncipe Guillermo nació apenas 26 días después de la última victoria europea del Aston Villa, cuando el equipo levantó la Copa de Europa tras vencer al Bayern de Múnich el 26 de mayo de 1982. Esta narrativa de pasión y lealtad nos recuerda no solo la conexión del Príncipe con su equipo, sino también el impacto emocional que el fútbol tiene en sus seguidores.
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