La industria de la construcción en México continúa enfrentando retos significativos, reflejados en los datos de marzo de 2026. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el valor de producción de las empresas constructoras mostró un crecimiento nulo del 0.0% a tasa mensual, señalando su tasa más baja en cinco meses. Comparado con el mismo mes del año anterior, se registró una caída del 1.1%, sumando así 23 meses consecutivos de descenso en este sector.
El informe destaca que las obras relacionadas con agua, riego y saneamiento experimentaron una disminución alarmante del 12.3%, tras tres meses de crecimiento. Este tipo de proyectos representa apenas el 2.9% del total, mientras que las construcciones diversas, que constituyen el 13.8%, también cayeron, enlazando seis meses de descensos.
No obstante, no todo son malas noticias. Las edificaciones, bajo la supervisión del sector privado y que representan el 46.4% del total, celebraron un incremento del 0.7%, su segundo aumento consecutivo, mientras que los proyectos de transporte y urbanización (que aportan un 25.5%) crecieron un 2.7%, acumulando seis períodos en crecimiento. Noviembre del año pasado marcó el pico para estos últimos, alcanzando un impresionante 14.8%.
Sin embargo, el contexto económico global no es favorable. La construcción se ve perjudicada por la incertidumbre generada por políticas proteccionistas en Estados Unidos, sumado a reformas constitucionales en México, tasas de interés elevated y un recorte en el gasto público destinado a infraestructura. Este recorte ha alcanzado un 15.6% en el primer trimestre en comparación con el año anterior.
La esperada recuperación del sector se ha visto frenada, a pesar de los esfuerzos del gobierno federal por consolidar el desarrollo infraestructural como motor de la economía. Proyectos como el regreso de trenes de pasajeros y la ejecución de obras con inversión mixta —de la mano de Banobras— están en marcha, respaldados por la reciente promulgación de un nuevo reglamento para este tipo de iniciativas. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas (pymes), en especial aquellas enfocadas en mantenimiento carretero, siguen luchando por encontrar oportunidades laborales.
Desde un aspecto laboral, los datos también son preocupantes. En marzo, el empleo en empresas constructoras disminuyó un 0.3% a tasa mensual. El personal no dependiente sufrió una caída del 0.4%, mientras que el personal dependiente se redujo en un 0.3%. A nivel anual, este indicador se contrajo en un 3.2%. Aunque las horas trabajadas aumentaron un leve 0.4%, a tasa anual ya acumulaban una disminución del 2.8%, marcando 20 meses consecutivos de descensos.
Estos resultados son una clara muestra del deterioro al que se enfrenta el sector de la construcción, que, aunque intenta recuperarse bajo nuevas políticas y proyectos, aún tiene un largo camino por recorrer. La situación demanda atención y acciones efectivas tanto desde el gobierno como del sector privado para reinvertir en un área crucial para la economía mexicana.
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