Una devastadora explosión de gas en una mina de carbón en el norte de China ha dejado un saldo trágico de al menos 90 fallecidos, marcando el peor desastre de este tipo en 17 años. El incidente ocurrió en la localidad de Liushenyu, ubicada en la provincia de Shanxi, a las 19:29 (hora local) del pasado viernes, según informes de la agencia de noticias Xinhua.
En el momento de la explosión, un total de 247 trabajadores se encontraban en el yacimiento minero. Aunque la mayoría logró ser rescatada, las labores de emergencia apuntan a una tragedia mayor, con 90 víctimas confirmadas. Pronto se movilizaron cerca de 350 rescatistas al lugar para atender la situación, y 123 personas requirieron atención hospitalaria, de las cuales cuatro se encontraban en estado crítico.
Testigos como Wang Yong, un minero herido, narran la rápida desesperación del momento. “De repente vi una nube de humo con olor a azufre, y muchos a mi alrededor comenzaron a ahogarse”, relató. Tras desmayarse, logró recuperarse y escapar de la mina junto a otros. Este evento se convierte en el desastre más trágico en el sector desde 2009, cuando una explosión similar en Heilongjiang causó 108 muertes.
En respuesta, el gobierno chino ha prometido realizar una investigación “rigurosa” y ha advertido que los culpables enfrentarán severas consecuencias legales. Desde el suceso, se ha ordenado a las autoridades a combatir de manera estricta las actividades mineras ilegales y a sancionar a quienes sean responsables de esta tragedia. En un llamado a la acción, el presidente Xi Jinping exigió la movilización de todos los recursos disponibles para atender a los heridos y llevar a cabo investigaciones exhaustivas.
La mina, situada a 500 kilómetros al suroeste de Pekín, ha sido focalizada en los medios por sus alarmantes condiciones de seguridad. Informes previos indicaron que se registraron niveles de monóxido de carbono que sobrepasaban lo permitido. A pesar de que la seguridad ha mejorado en las últimas décadas, los accidentes siguen siendo comunes en un sector donde los protocolos son a menudo laxos.
Recientemente, en 2023, 53 personas perdieron la vida en un derrumbe en una mina a cielo abierto en la región de Mongolia Interior. Aun así, China se enfrenta a un dilema, ya que continúa siendo el mayor emisor mundial de CO2 y el principal consumidor de carbón, esencial para su economía.
El impacto de este accidente resalta la necesidad de una revisión urgente de las normativas de seguridad en la minería. Las cifras indican que más de 1.5 millones de personas están empleadas en el sector del carbón en China, lo que hace que la seguridad en las minas sea una cuestión no solo vital, sino también un desafío constante en la búsqueda de un equilibrio entre desarrollo económico y responsabilidad social.
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