Los despidos en las empresas que cotizan en el principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), han experimentado un preocupante aumento en el primer trimestre de este año. Las cifras son reveladoras: entre enero y marzo, las 29 empresas del S&P/BMV IPC, excluyendo el sector financiero, despidieron a un total de 25,299 trabajadores, lo que supone un incremento del 2.7 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior. En 2025, el número total de empleados en estas compañías era de 931,042, mientras que en 2026 se redujo a 905,743, según los datos de Economática.
El impacto ha sido significativo en firmas reconocidas como Fomento Económico Mexicano (FEMSA), Sigma Foods, Coca-Cola FEMSA (KOF) y Cemex. FEMSA, la empresa detrás de las populares tiendas de conveniencia Oxxo, lideró la lista de despidos al prescindir de 14,590 empleados, pasando de un total de 93,442. Sigma Foods, productora de alimentos, despidió a 5,262 personas, representando una preocupante reducción del 31.97%. KOF, el embotellador principal de The Coca-Cola Company, recortó 3,003 puestos de trabajo, mientras que Cemex disminuyó su plantilla de 18,671 a 15,754 trabajadores, perdiendo así 2,917 empleos, o un 15.62%.
Aunque el panorama es sombrío, no todas las empresas han optado por recortes. Pequeñas luces en medio de esta crisis se reflejan en las compañías que han decidido aumentar su plantilla. En el sector de autoservicio, Grupo Comercial Chedraui incrementó su personal en 2,364 empleados, alcanzando un total de 71,319, mientras que La Comer sumó 1,748 nuevos puestos para contar con 18,378 trabajadores. Walmart de México y Centroamérica, por su parte, añadió 782 empleos y logró llegar a un total de 235,711.
Laura Torres, directora de Inversiones en IMB Capital Quants, sugiere que la ola de despidos podría estar relacionada con una desaceleración de la actividad económica interna. La pérdida de calificación y el aumento de los costos laborales, impulsados por un incremento constante del salario mínimo, estarían influyendo en esta situación. Torres advierte que la optimización del empleo podría continuar e incluso intensificarse en los próximos trimestres, lo que presenta un panorama complicado para el empleo en estas empresas.
Los sectores de consumo masivo e infraestructura parecen verse obligados a hacer recortes drásticos para mitigar choques estructurales en sus cadenas de valor. La necesidad de adoptar procesos más agresivos de automatización y optimización se vuelve imperiosa ante la incertidumbre económica y la aversión al riesgo. Las empresas se ven forzadas a priorizar la productividad y mantenerse esbeltas para asegurar su continuidad en un entorno tan desafiante.
A medida que avanzan los meses, es vital observar cómo se desarrolla esta tendencia de despidos y nuevas contrataciones, y qué implicaciones tendrán en el mercado laboral y la economía mexicana en su conjunto.
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