Una persona ha perdido la vida y otras dos quedaron a la deriva en el mar tras un ataque aéreo del ejército estadounidense, que calificó la operación como dirigida a una “embarcación del narcotráfico”. Esta información fue compartida por el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) el 26 de mayo de 2026.
SOUTHCOM declaró en una publicación en X que un “narco-terrorista de sexo masculino” murió durante el ataque, y que, afortunadamente, hubo dos sobrevivientes. Inmediatamente después del incidente, el Comando notificó a la Guardia Costera de Estados Unidos para activar un operativo de búsqueda y rescate para los sobrevivientes. Sin embargo, hasta el momento, la Guardia Costera no ha ofrecido detalles sobre este operativo.
Este episodio forma parte de una serie de acciones militares que han tenido lugar en los últimos meses, que ya han dejado un saldo de al menos 193 víctimas fatales en el marco de la campaña de Estados Unidos en la región. Según el Comando Sur, la embarcación atacada era operada por organizaciones que han sido designadas como terroristas y transitaba por rutas conocidas por el tráfico de drogas en el Pacífico oriental.
Un video en blanco y negro que acompañó la declaración muestra el momento del ataque: primero se ve la embarcación antes de ser golpeada, seguido de una explosión devastadora que deja imágenes de la embarcación en llamas en el agua. Curiosamente, en este material no se evidencia la presencia de sobrevivientes.
Desde septiembre del año anterior, el ejército estadounidense ha llevado a cabo la operación “Southern Spear”, que busca desmantelar las organizaciones narcotraficantes que, según el gobierno estadounidense, representan una amenaza significativa. El expresidente Donald Trump ha afirmado que Estados Unidos se encuentra en una especie de guerra con los cárteles de la droga de América Latina, aunque su administración no ha presentado pruebas concluyentes que vinculen a las embarcaciones atacadas con el narcotráfico.
Expertos en derecho y organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación, sugiriendo que estos ataques podrían considerarse ejecuciones extrajudiciales, dado que los objetivos aparentan ser civiles que no constituyen una amenaza inmediata para Estados Unidos.
A medida que la situación continúa evolucionando, las implicaciones de estas operaciones militares en términos de derecho internacional y derechos humanos permanecen en el centro de un debate acalorado. La urgencia por una regulación más clara en estas acciones cobra fuerza en el ámbito humanitario y político, mientras los acontecimientos se desarrollan y la atención se centra en el destino de los sobrevivientes y el futuro de la lucha contra el narcotráfico en la región.
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