Las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos han experimentado un cambio significativo debido a los aranceles impuestos bajo la Sección 232, lo que ha llevado a una notable caída en las exportaciones de acero mexicano. En 2025, estas exportaciones se redujeron en un 36.6% en comparación con el año anterior, alcanzando un valor total de 2,238 millones de dólares. Este descenso también provocó una disminución en la participación de México en el mercado estadounidense de acero, que bajó del 11% al 9%. Cabe destacar que estos datos solo reflejan el acero sujeto a aranceles bajo la Sección 232, que inicialmente consistía en un 25% y ahora se ha elevado al 50%.
Además, la reconfiguración en el ranking de proveedores de acero a Estados Unidos es evidente, ya que México ha pasado de ser el tercer mayor proveedor en 2024 a ocupar el quinto lugar en 2025. Este cambio ha sido propiciado por el aumento de las exportaciones de Corea del Sur y Brasil, que han superado a México en este competitivo mercado.
La situación no es exclusiva de México. Canadá ha visto un impacto similar, con una caída de 36.5% en sus exportaciones de acero a Estados Unidos, lo que equivale a un valor de 45,601 millones de dólares. La participación de Canadá en las importaciones estadounidenses también ha decrecido, disminuyendo del 23% al 18%, mientras que la Unión Europea ha aumentado su cuota de mercado, subiendo del 22% al 23%.
Marcelo Ebrard, el secretario de Economía de México, ha expresado la urgente necesidad de mantener en funcionamiento el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y abogar por la eliminación de los aranceles de la Sección 232 en un contexto de cooperación comercial más amplia. Asimismo, la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) ha propuesto que Estados Unidos reconozca a México no como un socio en una lista de vigilancia, sino como un aliado en la construcción de una respuesta conjunta frente a la sobrecapacidad global de acero.
El panorama del acero a nivel global también ha cambiado, con Estados Unidos importando un total de 24,918 millones de dólares en acero en 2025, una disminución del 21% respecto al año anterior. Este contexto de fluctuación se remonta a 2018, cuando el entonces presidente Donald Trump estableció un arancel del 25% sobre las importaciones de acero, cifra que se elevó a 50% en junio de 2025 para la mayoría de los países, con la notable excepción de Reino Unido, que recibió un arancel del 25% a raíz del Acuerdo de Prosperidad Económica.
La Sección 232 permite al presidente estadounidense imponer restricciones comerciales si se determina que las importaciones de un producto amenazan la seguridad nacional. Desde septiembre de 2025, Canadá también ha respondido al impasse arancelario aplicando un gravamen del 25% a las importaciones estadounidenses de acero y aluminio, valoradas en aproximadamente 15,600 millones de dólares canadienses (cerca de 11,000 millones de dólares estadounidenses).
Es crucial resaltar que, a pesar de los diversos acuerdos bilaterales que Estados Unidos ha establecido, los aranceles al acero y al aluminio no han sido objeto de negociación, lo que acentúa la tensión en las relaciones comerciales. Mientras el Congreso estadounidense evalúa las posibles repercusiones de estos aranceles en la economía nacional, la situación actual plantea preguntas sobre el futuro de las relaciones comerciales en una región que depende, en gran medida, de su capacidad para adaptarse a un entorno en constante cambio y desafiante.
La información presentada es válida hasta el 27 de mayo de 2026, y los desarrollos posteriores podrían dar un giro adicional a esta compleja dinámica comercial.
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