Los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio mexicanos han comenzado a generar serias preocupaciones para la economía de México. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, subrayó que estas tarifas son insostenibles y carecen de justificación, un comentario que resuena en medio de las recientes cifras que revelan una alarmante reducción del 36.6% interanual en las exportaciones de acero del país hacia el norte, sumando solo 2,238 millones de dólares en 2025.
Este desencadenante, que se discutió en la primera ronda de negociaciones para la Revisión Conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se llevó a cabo del 27 al 29 de mayo en la Ciudad de México. Ebrard también mencionó que el impacto no se limita a los aranceles, afirmando que el enfoque debe ser sistémico, considerando no solo las tarifas aplicadas por México, sino el conjunto del sistema tarifario y las reglas de origen que regulan el comercio.
Desde principios de 2025, las exportaciones automotrices de México hacia Estados Unidos han enfrentado una caída del 5.1%, alcanzando un total de 48,638 millones de dólares en su primer cuatrimestre. Esta contracción afecta no solo a la industria automotriz, sino que también repercute en la demanda de insumos y productos complementarios, lo que complica aún más la situación económica.
Ebrard destacó que los flujos bilaterales entre México y Estados Unidos en el sector agrícola son complementarios y deben ser protegidos mediante el libre comercio. Sin embargo, la imposición de aranceles, especialmente los del 13.54% aplicados a las importaciones de automóviles tipo turismo, complica la competitividad de México en un mercado global cada vez más desafiante.
Además, el representante estadounidense, Jeffrey Goettman, tomó la delantera en esta delegación, dado que la participación de Jamieson Greer se vio obstaculizada por una reunión convocada por el presidente anterior, Donald Trump. Ebrard anunció la intención de plantear otros temas cruciales, incluyendo cómo la región de Norteamérica compite a nivel global, respaldando sus preocupaciones con datos y propuestas concretas.
El antiguo presidente Trump había impuesto aranceles del 25% a todas las importaciones de vehículos a partir de abril de 2025, pero concediendo excepciones para aquellos que cumplen con las normativas del T-MEC. En un contexto dónde competidores como el Reino Unido, la Unión Europea y Corea del Sur se benefician de aranceles más bajos, Ebrard enfatiza la importancia de revisar cómo estos costos influyen en la relación comercial entre México y Estados Unidos.
A medida que las negociaciones avanzan, queda patente que la postura de México es clara: la eliminación de aranceles sería el camino más beneficioso para ambas naciones, abogando por un comercio más justo y equilibrado que fomente un desarrollo económico conjunto. El desafío será encontrar un terreno común mientras se abordan las complejidades de las dinámicas del comercio internacional y las reglas de origen que prevalecen en la región.
Con la economía de ambos países en juego, el camino hacia la renegociación del T-MEC apela a avanzar con cautela y estratégica visión, entendiendo que la colaboración y el diálogo son imperativos para mitigar tensiones y alcanzar resultados favorables.
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