El peso mexicano ha continuado su descenso frente al dólar, cerrando en 17.3545 unidades por dólar en la jornada de este miércoles, lo que representa una pérdida de 5.96 centavos, es decir, un retroceso del 0.35%. Este es el segundo día consecutivo de caída para la divisa nacional, en medio de un clima de incertidumbre marcado por la tensión entre Estados Unidos e Irán y las reverberaciones que estas tensiones podrían tener en la inflación global.
En la sesión, el tipo de cambio fluctuó entre un máximo de 17.3952 unidades y un mínimo de 17.2852. El Índice Dólar, que compara la fortaleza del billete verde con seis monedas principales, se incrementó levemente, alcanzando 99.21 puntos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha moderado las expectativas en torno a un posible acuerdo entre su país e Irán para poner fin a las hostilidades que han alterado el suministro de energía mundial, especialmente en el estratégico estrecho de Ormuz. Aunque el clima entre los mercados había mejorado por informes sobre negociaciones, los comentarios de Trump han sembrado dudas sobre la efectividad de cualquier acuerdo próximo.
Diego Montalbetti, analista de mercados de Capitaria, subrayó que, si bien ha habido cierta estabilización en el mercado, la volatilidad persiste, y la deterioración de la situación geopolítica podría aumentar la demanda de activos considerados refugio, como el dólar.
Además, las preocupaciones en torno a la inflación están en aumento, especialmente a medida que la guerra sigue generando presiones sobre los precios. Funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos han expresado que la institución debe mantenerse alerta ante el riesgo inflacionario. El presidente de la Fed de Mineápolis, Neel Kashkari, enfatizó que la Fed necesita centrarse en mitigar estos riesgos, mientras que Lorie Logan, presidenta de la Fed de Dallas, sugirió que podría ser necesario reducir el consumo de petróleo y gas a nivel mundial.
En México, el Banco de México (Banxico) ha revisado a la baja su proyección de crecimiento económico para 2026, situándola en 1.1%, en comparación con 1.6% del pronóstico anterior. Esta revisión responde a un desempeño económico que ha resultado ser “considerablemente más débil de lo esperado”. De igual manera, Banxico mantuvo sus estimaciones de inflación para el cierre del año en 3.5% y 3.4% para el indicador general y el subyacente, respectivamente, anticipando que la meta de 3% +/- un punto porcentual se alcanzará en el segundo trimestre de 2027.
Con estos elementos en juego, se puede observar que el futuro inmediato del peso mexicano y de la economía en general está fuertemente influenciado por factores geopolíticos y decisiones monetarias que reflejan un entorno de alta incertidumbre y volatilidad.
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