Un nuevo episodio de las tensiones en el Mar Negro se registró el 28 de mayo de 2026, cuando un dron ruso atacó un buque de carga de propiedad turca, el ANT, mientras navegaba desde uno de los puertos en la región de Odesa hacia Turquía, transportando mercancía. Este ataque ha dejado a dos tripulantes heridos y ha suscitado una vez más preocupaciones sobre la seguridad en el área.
De acuerdo con la Armada de Ucrania, el ataque ocurrió durante la noche, y los heridos fueron evacuados de manera urgente por embarcaciones de la Armada ucraniana, siendo trasladados a un centro médico para recibir atención. La embarcación, que navegaba bajo la bandera de Vanuatu, es de interés turco, lo que añade una capa de complejidad a las implicaciones del ataque.
En un contexto de escalofriante escalada de violencia, también se reportó que un segundo dron ruso impactó en un edificio residencial en Galati, una ciudad rumana cercana a la frontera con Ucrania. Este ataque, que provocó un incendio en el décimo piso del bloque de apartamentos y dejó a dos personas con heridas leves, llevó a la evacuación de aproximadamente 70 residentes del edificio.
El Ministerio de Defensa de Rumania destacó que el ataque con drones reiniciado por Rusia tiene como blanco tanto a infraestructuras civiles como a objetivos militares en Ucrania. En este caso particular, las autoridades rumanas informaron de que un dron había penetrado en su espacio aéreo, obligando a la activación de aviones cazas F-16 que se encontraban en estado de alerta.
El ataque en Galati motivó la intervención rápida de equipos de bomberos, quienes lograron extinguir el incendio tras la detonación. Raed Arafat, jefe del Departamento para Situaciones de Emergencia de Rumania, informó que los residentes permanecerían evacuados hasta completar inspecciones de seguridad en el edificio afectado.
A raíz de estos incidentes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumania condenó lo que calificó como una “escalada grave e irresponsable” por parte de Rusia. Insistieron en la necesidad de acelerar la provisión de capacidades antidrones a Rumania, destacando que las incursiones de drones rusos han aumentado desde el inicio del conflicto en 2022, aunque este es el primer caso en que un dron se estrella contra una edificación residencial en territorio rumano.
Un helicóptero de la Fuerza Aérea rumana estuvo también presente en las operaciones de respuesta, mientras un equipo de expertos en explosivos se trasladó al lugar para investigar el ataque. El ambiente de inseguridad que reina en la región subraya la urgencia de una respuesta coordinada de la comunidad internacional para abordar la amenaza persistente que representan estos ataques.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


