El primer ministro canadiense, Mark Carney, reafirmó la necesidad de forjar una nueva alianza con Estados Unidos en un discurso que pronunció el 28 de mayo de 2026 en el Club Económico de Nueva York. En el contexto de la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Carney destacó la importancia de reconfigurar la cooperación bilateral para enfrentar los desafíos derivados de la competencia global.
Carney abogó por crear una “verdadera alianza” que impulse la colaboración en sectores estratégicos. “Nuestro objetivo central en todas estas alianzas es aumentar nuestra autonomía estratégica”, subrayó. En un mundo donde la integración puede convertirse en un arma, Carney afirmó que un país que no puede garantizar su alimentación, energía o defensa no puede considerarse verdaderamente soberano.
A medida que se acerca la revisión obligatoria del T-MEC, programada para julio, el primer ministro reveló que Canadá está encaminándose hacia la diversificación de sus relaciones comerciales, buscando reducir la dependencia de su economía respecto a Estados Unidos. Su ambición es duplicar las exportaciones a mercados fuera de los Estados Unidos en la próxima década, especialmente en respuesta a los aranceles impuestos por Washington.
La iniciativa “Canada Strong” fue presentada como un mecanismo para fortalecer la cooperación con Estados Unidos y mejorar la competitividad. Carney argumentó que existen numerosos ejemplos en los que ambos países deberían trabajar juntos y competir a nivel global. “Hemos presentado propuestas específicas y prácticas al gobierno de Estados Unidos”, añadió.
A pesar de que el T-MEC brindó una protección a Canadá contra los efectos más severos de los aranceles estadounidenses, sectores como el aluminio y el acero aún enfrentan retos significativos. Carney no dudó en destacar que las exportaciones de aluminio de Canadá a Estados Unidos son fundamentales, representando en términos energéticos el equivalente a diez represas Hoover. “Con las crecientes necesidades energéticas de Estados Unidos, ¿tiene sentido construir los gigavatios necesarios para reemplazar a Canadá?”, cuestionó.
En el ámbito automotor, Carney recordó que Canadá es el mayor cliente de Estados Unidos y argumentó que una integración más profunda en el mercado norteamericano es la mejor estrategia para abordar la intensa competencia global. Destacó que Canadá cuenta con abundantes reservas de potasa, níquel, cobre y uranio, posicionándose como un proveedor importante de minerales críticos que Estados Unidos necesita para fortalecer su defensa y su cadena alimentaria.
Asimismo, Carney aclaró que, en cuestiones energéticas, Canadá proporciona la mayor parte de las importaciones de gas natural, electricidad y petróleo crudo que Estados Unidos necesita. Entre otras cosas, mencionó que Canadá compra más bienes a Estados Unidos que China, Japón y Alemania juntos, y ejemplificó la relación bilateral como una de las más sólidas, capaz de superar diferencias a lo largo del tiempo.
Durante su estancia en Nueva York, el primer ministro se reunió con directivos de importantes instituciones financieras, como BlackRock y JP Morgan Chase. Por su parte, el ministro canadiense de Comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, tiene planeado visitar Washington la próxima semana para discutir el futuro del T-MEC, que podría pasar a tener revisiones anuales, un cambio que podría introducir incertidumbre en la relación comercial.
Con la mirada puesta en el horizonte, Carney no solo invita a la colaboración, sino que también perfila una nueva era en la relación entre Canadá y Estados Unidos, fundamentada en la resiliencia y la búsqueda constante de oportunidades en un contexto global cada vez más complejo.
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