En el corazón de Los Ángeles, el Hammer Museum se transforma en un espacio donde el tiempo y la materia se entrelazan en una experiencia sensorial única. Como parte de su última exposición, “Varios Eternidades en un Día: Forma en la Era de Materiales Vivos”, visitantes son recibidos por un entorno que evoca tanto la naturaleza primitiva como la riqueza de la vida contemporánea. Este evento, que permanecerá abierto hasta el 23 de agosto de 2026, desafía percepciones sobre la relación entre lo humano y lo terrenal.
Al entrar, los asistentes se ven envueltos en un audaz paisaje sonoro diseñado por Raven Chacon, donde frecuencias apenas audibles parecen fluir desde las profundidades de la tierra. Este ambiente, enriquecido con el aroma distintivo a tierra fresca, establece una atmósfera propicia para la exploración del arte de 18 artistas contemporáneos, entre ellos figuras prominentes de comunidades indígenas y latinas.
La instalación central, creada por Edgar Calel, reimagina el espacio con montículos de tierra y rocas adornadas con ofrendas simbólicas, que incluyen sangre oxidada y ramas de eucalipto. Este trabajo evoca rituales antiguos y establece un paralelismo entre la vida y la tierra, convirtiendo la sala en un momento efímero donde pasado y presente coexisten.
La exposición toma su nombre de un verso del poeta chileno Nicanor Parra, y encapsula una experiencia del tiempo que desafía la linealidad. En este sentido, obras como “Presencia del Ausente” de Carlos Mérida, un lienzo vibrante que conjuga figuras precolombinas, marcan un hilo conductor de exploración material que abarca las Américas desde 1944 hasta hoy.
En la primera sección titulada “Forma que Respira, Sangra y Se Descompone”, el trabajo de Carmen Argote presenta dos imponentes figuras talladas en capas de aguacate que, a medida que se descomponen, alteran su forma y significado. Esta experiencia de transformación se siente continua, haciendo eco del comentario del curador Pablo José Ramírez sobre la vitalidad de lo cambiante.
El vínculo entre el cuerpo humano y la naturaleza se refuerza a través de las proyecciones cinematográficas de Ana Mendieta, donde el suelo es representado como entidad viviente. En estas obras, el paisaje respira y se despliega en un diálogo constante con la humanidad. Jackie Amézquita también contribuye a esta conversación con esculturas que extienden esta idea de unidad entre el cuerpo y el entorno.
A medida que se avanza, “Cosmic Abstraction and Communal Form” presenta la variedad de la experiencia artística contemporánea. Sky Hopinka despliega una película que entrelaza paisajes y memorias, invitando a los espectadores a reconsiderar su relación con el mundo natural. Las obras se convierten en un reflejo de las nociones no convencionales del tiempo y la memoria, desdibujando fronteras entre lo físico y lo espiritual.
El viaje culmina en “Arcilla y la Manifestación de la Forma”, donde se exhibe el trabajo de artistas como Rose B. Simpson y Raven Halfmoon, cuyos bustos y figuras conmovedoras de barro no solo preservan la técnica ancestral, sino que también sirven como memoria cultural viva. La exposición concluye con una invitación a repensar la naturaleza no solo como un recurso, sino como un colaborador activo en nuestra existencia.
En un mundo donde el arte y la naturaleza pueden parecer separados, “Varios Eternidades en un Día” ofrece una visión transformativa y urgente. Al contemplar la interconexión de la vida y la tierra, los visitantes emergen con una mayor conciencia sobre nuestra relación con el entorno, esa que nos define como humanos en esta era contemporánea.
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