Un dron ruso se estrelló en la madrugada del 29 de mayo de 2026 contra el tejado de un edificio residencial en Galati, Rumanía, generando varios heridos y provocando la condena inmediata del país, miembro de la OTAN. Según informes del Ministerio de Defensa rumano, el dron era un Shahed, utilizado por Rusia en sus ataques contra Ucrania. El impacto ocurrió en el décimo piso del bloque de viviendas, detonando su carga explosiva y provocando un incendio que obligó a evacuar a unas 70 personas de sus hogares. Dos heridos, una mujer y un menor, fueron hospitalizados con lesiones leves.
Este incidente fue calificado por el Ministerio de Exteriores rumano como “una escalada grave e irresponsable por parte de Rusia”. Rumanía, que comparte una frontera de 650 kilómetros con Ucrania, ha experimentado reiteradas incursiones de drones o sus restos desde que comenzaron los ataques rusos contra los puertos ucranianos del Danubio.
La OTAN no tardó en condenar lo que calificó de “imprudencia” por parte de Rusia. La portavoz de la Alianza, Allison Hart, afirmó que un edificio de apartamentos en Rumanía fue alcanzado durante un ataque ruso contra infraestructuras ucranianas cercanas a la frontera. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, reafirmó el compromiso de la organización de defender “cada pulgada” de su territorio.
Previo al impacto del dron, Rumanía había activado una alerta de emergencia al detectar drones en las proximidades de su espacio aéreo. Dos cazas F-16 fueron enviados a despegar desde la base militar de Fetesti a la 01:19 hora local, con autorización para atacar objetivos en el período de alerta. La Fuerza Aérea también desplegó un helicóptero para apoyar las operaciones, mientras un equipo de investigadores especializados en explosiones se dirigió al lugar del hecho. Se informó que el dron había sido seguido por radar antes de su impacto.
En respuesta, la ministra de Exteriores rumana, Oana Toiu, solicitó más recursos de defensa antidrones tras calificar el incidente como “una grave e irresponsable escalada”. Además, acusó a Moscú de ser “directamente responsable” y anunció medidas diplomáticas considerando el evento como una grave violación del derecho internacional y del espacio aéreo rumano. Bucarest se movilizó para informar a sus socios comunitarios, a la OTAN y al secretario general de la Alianza. Como primera medida de respuesta, se decidió cerrar el consulado ruso en Constanza y expulsar al cónsul.
Moscú, por su parte, negó las acusaciones y prometió una respuesta rápida, sumando una nueva capa de tensión en un escenario que ya era delicado. La presencia de drones rusos en el espacio aéreo rumano pone de manifiesto los desafíos de seguridad en la región, donde las repercusiones de los conflictos armados en Ucrania parecen trascender sus fronteras, convirtiéndose en una amenaza inminente para los países vecinos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

