El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha declarado que cualquier levantamiento de sanciones contra Irán se llevará a cabo de manera gradual, condicionado al cumplimiento de objetivos concretos establecidos por el régimen de Teherán. Este anuncio se enmarca en el contexto de la presión económica que Washington mantiene sobre Irán, sin que exista un acuerdo formal entre ambas partes.
Durante una sesión de preguntas y respuestas en el Foro Económico Nacional Reagan, en Simi Valley, California, Bessent señaló: “Cualquier medida que se levante, se levantará poco a poco”. Enfatizó que estas decisiones estarán sujetas a ciertos parámetros que deben ser cumplidos por el gobierno iraní. Además, mencionó que si un acuerdo no parece cercano, la administración podría intensificar las sanciones existentes.
En días recientes, Estados Unidos impuso sanciones a dos aerolíneas iraníes y Bessent indicó que aún hay “otros objetivos financieros” sin detallar, subrayando que existen más medidas que podrían implementarse si fuera necesario. De hecho, el funcionario confirmó que, en el marco de su enfrentamiento con Teherán, se han incautado alrededor de 1.000 millones de dólares en activos iraníes en criptomonedas.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump se encuentra evaluando un acuerdo preliminar que extendería un alto al fuego con Irán. Su posición parece divergir de la de Bessent, ya que en recientes declaraciones afirmó que su administración “no está hablando de ningún alivio de sanciones, nada de dinero, nada”. Esta postura se convierte en un tema delicado justo en un año electoral, mientras la presión para reducir los precios de la gasolina se intensifica debido a la frustración de los votantes.
Desde que Trump abandonó el acuerdo que limitaba el programa nuclear de Irán durante su primer mandato, el país ha estado bajo fuertes sanciones económicas. Teherán, por su parte, ha exigido el levantamiento de estas restricciones como condición para cualquier pacto con Washington.
Además, la actual guerra en la región, que comenzó el 28 de febrero, ha conducido a un alto costo humano, especialmente en Irán y Líbano, y ha exacerbado los problemas económicos globales al elevar los precios de la energía, debido al cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán. En publicaciones recientes, Trump sugirió que mines en el estrecho podrían ser retiradas, permitiendo que los barcos atrapados regresen a casa.
Mientras tanto, Irán continúa demandando el levantamiento de las sanciones y la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región, subrayando que cualquier acuerdo de paz debe terminar con la ofensiva de Israel, estrecho aliado de Estados Unidos en el conflicto.
La situación en la región, marcada por tensiones políticas y militares, sigue siendo un tema de preocupación internacional. La escalada actual destaca la complejidad de las negociaciones y las diversas presiones que enfrenta la administración de Trump a medida que se aproximan las elecciones legislativas.
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