Los habitantes de Galati, una ciudad rumana cercana a la frontera con Ucrania, vivieron momentos de temor e indignación tras el impacto de un dron en un edificio residencial. Este incidente, ocurrido el pasado viernes, dejó a dos personas heridas, elevando la sensación de inseguridad entre los vecinos.
La colisión tuvo lugar en una concurrida calle del centro de esta ciudad de 200,000 habitantes. Las imágenes del daño provocaron la congregación de decenas de personas, quienes capturaron fotos y videos del balcón en la última planta del edificio, que había quedado parcialmente derrumbado. Una alarma sonó la noche del evento, alertando a algunos residentes, y un padre, mientras tranquilizaba a su hija, reflexionó sobre la razón detrás de la alerta.
Rumanía ha identificado el dron como de origen ruso, calificado por las autoridades como un acto grave e irresponsable por parte de Moscú. Aunque el país ha registrado numerosas violaciones a su espacio aéreo desde 2022, este fue el primer caso de un dron que provoca daños en un edificio habitado.
Entre los heridos se encontraban un niño de 14 años y su madre, de 53, quienes fueron hospitalizados por quemaduras. Una residente, Mihaela Blanaru, comentó que recibió una alerta en su teléfono justo antes del impacto y describió el terror que sintieron sus mascotas. “Esperaba una réplica, como con un terremoto. Así de asustada estaba”, expresó.
Desde el comienzo del conflicto en Ucrania, Rumanía ha reportado al menos 28 violaciones de su espacio aéreo y 47 fragmentos de drones caídos, según el Ministerio de Defensa. La preocupación aumenta al saber que, en abril, otro dron se estrelló en las afueras de Galati, aunque sin causar heridos.
La falta de medidas de seguridad efectivas ha suscitado preguntas entre los habitantes. Mihaela, preocupada, cuestionó la ausencia de sistemas antidrones, a pesar de que se aprobó una ley en 2025 para su implementación. Esta inquietud se extiende a la comunidad, que cuestiona la efectividad de la respuesta de la Unión Europea y la OTAN frente a las amenazas aéreas.
Rumanía, que ha decidido cerrar su consulado ruso en Constanza y expulsar al cónsul general, se encuentra en una encrucijada defensiva. Algunos ciudadanos, atónitos por estos sucesos, expresan su desconfianza en la protección que pueden recibir de las autoridades. “Las medidas de seguridad prácticamente han desaparecido”, comentó un jubilado local, reflejando el desasosiego generalizado en la comunidad tras este alarmante incidente.
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