El ejército israelí ha ordenado la evacuación de siete pueblos en el sur de Líbano antes de lanzar nuevos ataques, como parte de su ofensiva ampliada contra el grupo terrorista Hezbollah, un aliado de Irán. Esta decisión se produce tras el anuncio del primer ministro Benjamin Netanyahu respecto al avance de las tropas israelíes en territorio libanés.
Desde hace algunos días, Israel ha intensificado sus operaciones tanto aéreas como terrestres en esta región, con un enfoque claro en debilitar a Hezbollah. A pesar del aumento de las tensiones y los ataques, se realizó una reunión entre mandos militares de Israel y Líbano en Washington, enmarcada dentro de las conversaciones más amplias entre Estados Unidos e Irán, destinadas a incluir el conflicto libanés en los esfuerzos para finalizar la guerra en Medio Oriente.
Los recientes bombardeos israelíes han tenido un impacto devastador: el viernes pasado, se registraron 11 muertes en la región de Tiro, entre ellas la de un socorrista, y ocho personas resultaron heridas, según el Ministerio de Salud libanés. A pesar de un alto el fuego declarado el 17 de abril, este ha sido ignorado, lo que ha llevado al ejército israelí a reiterar su orden de evacuar los mencionados pueblos, muchos de los cuales se encuentran cerca de Nabatiyeh.
En un giro de acontecimientos, Hezbollah afirmó haber lanzado un ataque a tropas israelíes cerca del castillo medieval de Beaufort, a su vez, el grupo reivindicó varios ataques contra objetivos militares en Israel, intensificando su ofensiva con drones explosivos después de que uno de sus líderes fuera asesinado en un ataque israelí en los suburbios de Beirut el 6 de mayo.
El panorama se complica aún más, ya que el ejército israelí comunicó haber destruido diversos proyectiles lanzados desde el sur de Líbano, aunque uno logró impactar dentro de su territorio sin causar heridos. Netanyahu hizo hincapié en la decisión de clasificar gran parte del sur de Líbano como “zona de combate”, revelando que el ejército israelí ha cruzado el río Litani, ubicado a unos 30 kilómetros de la frontera.
A pesar de estas hostilidades, Líbano e Israel han comenzado negociaciones en abril para establecer un acuerdo de seguridad, mediadas por Estados Unidos. Sin embargo, Hezbollah se opone firmemente a cualquier pacto que exija su desarme, lo que complica aún más la situación.
En Washington, los líderes militares de ambas naciones describieron su reunión como “constructiva”, y el Pentágono consideró que estos diálogos son fundamentales para las futuras conversaciones políticas programadas para el 2 y 3 de junio. Durante este tiempo, el presidente libanés, Joseph Aoun, destacó la imperiosa necesidad de un alto el fuego como primer paso hacia la paz.
Mientras tanto, la populosa ciudad de Tiro ha visto cómo cientos de personas, incluidas familias que duermen en autos o tiendas de campaña, enfrentan el caos. “Pusimos colchones en el suelo para dormir”, comentó Karam Amin, un comerciante local, quien no puede creer que su ciudad haya sido envuelta en un conflicto tan severo, y agregó que “Tiro es una ciudad pacífica y turística. Nunca imaginamos pasar por algo así”.
Desde el inicio de la guerra, se reportan más de 3,355 muertes y más de un millón de desplazados en Líbano, lo que pone de manifiesto la grave crisis humanitaria que se desarrolla en medio de un conflicto ya prolongado y complejo.
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