En México, la falta de acceso a agua potable en las escuelas primarias y secundarias públicas es un desafío alarmante. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), en 2023, un impactante 14% de estos planteles carecen de este recurso fundamental, afectando a más de 3.4 millones de jóvenes estudiantes que ven su educación interrumpida por la falta de condiciones mínimas de higiene y saneamiento.
Frente a esta crisis, la Fundación Coca-Cola México lanzó en 2021 la iniciativa Escuelas con Agua, diseñada para transformar la situación y convertir las lluvias en una fuente de solución para que la educación continúe. Esta iniciativa ha demostrado ser crucial, ya que busca implementar sistemas avanzados de captación pluvial en las instituciones más vulnerables, permitiendo que miles de comunidades mantengan la continuidad escolar que tanto necesitan.
El trabajo colaborativo con el gobierno ha sido esencial para los resultados obtenidos hasta la fecha. Rodrigo Feria, director ejecutivo de la Fundación, destacó que el programa se alinea con el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano del Agua y la Sustentabilidad establecido por la CONAGUA. Actualmente, este esfuerzo abarca 29 estados y 240 municipios, lo que ha permitido identificar y apoyar a las escuelas que enfrentan mayores dificultades.
La implementación de los sistemas de captación de agua de lluvia ha permitido que el programa celebre su plantel número 1,000 equipado con tecnología para la autonomía hídrica. Esta meta no solo proporciona agua, sino que revitaliza el entorno educativo. Sin embargo, esta situación resalta una dura realidad: muchas escuelas deben cerrar o suspender clases indefinidamente cuando el agua escasea. El absentismo escolar, especialmente en las mujeres, se debe en parte a la falta de agua en los baños, lo que puede llevar a la deserción en momentos críticos, como durante el ciclo menstrual.
La Fundación Coca-Cola comprende que las soluciones temporales, como el suministro esporádico de agua a través de pipas, son insuficientes. Por ello, el modelo de Escuelas con Agua se centra en transformar los techos de los planteles en cuencas recolectoras, captando la lluvia a través de un sistema de canaletas y filtros que dirigen el agua hacia tanques de almacenamiento. Este recurso se trata adecuadamente para garantizar su calidad para el consumo humano.
El impacto de esta iniciativa es notable: más de 347,000 alumnos y personal escolar directamente beneficiados, con acceso consistente a agua potable, higiene y continuidad de clases. Gracias a estos sistemas, las escuelas pueden disfrutar de una autonomía hídrica de hasta seis meses al año, evitando que la falta de agua afecte el ciclo escolar.
Este esfuerzo fortalece la educación en comunidades que antes luchaban con condiciones mínimas de infraestructura. La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, ha elogiado la colaboración entre el gobierno y la Fundación al celebrar la instalación de estos sistemas de captación, y resalta cómo el trabajo conjunto está transformando el panorama educativo en el país.
Al mirar al futuro, el objetivo es claro: garantizar que cada niño y niña en México tenga la oportunidad de aprender en condiciones dignas y óptimas, un derecho fundamental que nunca debe estar condicionado a la disponibilidad de agua.
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