Las bolsas de valores en México comenzaron junio con un panorama negativo, reflejando pérdidas en sus índices por tercera jornada consecutiva. Este declive se debe a la reciente suspensión de las negociaciones indirectas de paz con Estados Unidos, un hecho anunciado por Irán, que además provocó un incremento en los precios del petróleo.
El índice líder S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que integra a las acciones locales más negociadas, se vio afectado por una caída del 0.66%, ubicándose en 68,137.03 puntos. Simultáneamente, el índice FTSE BIVA, perteneciente a la Bolsa Institucional de Valores, también registró un retroceso de 0.68%, cerrando en 1,365.15 unidades.
Analizando más a fondo, la mayoría de las acciones que componen el índice de referencia cerraron en rojo. Destacó la significativa caída de Industrias Peñoles, cuya acción se depreció un 4.04% hasta 967.54 pesos. Este movimiento se produjo en un contexto de alza casi del 6% en los precios del petróleo y la apreciación del dólar, lo que impactó negativamente en el valor de los metales. Otros valores que experimentaron pérdidas considerables fueron Grupo Carso, propiedad de Carlos Slim, con un descenso del 4.01% hasta 131.98 pesos, y la panificadora Grupo Bimbo, que cayó un 3.62% hasta 57.53 pesos. Sin embargo, en medio de este panorama adverso, la acción de Regional destacó al registrar un incremento del 2.74%, alcanzando 138.5 pesos.
El contexto geopolítico también juega un papel crucial en la situación del mercado. Irán decidió pausar las negociaciones indirectas con Estados Unidos después de que Israel ordenara a sus tropas avanzar más en el Líbano para enfrentar a Hezbollah, un grupo respaldado por Teherán. Este desarrollo complica aún más los esfuerzos por establecer un cese al fuego en un conflicto que ya lleva tres meses.
Desde la perspectiva técnica, Laura Torres, directora de Inversión en IMB Capital Quants, advirtió que la perforación del umbral de 68,000 unidades deja al índice en una situación de vulnerabilidad. Esto abre la posibilidad de probar un soporte crítico en 66,000 unidades, lo que podría implicar más volatilidad en el futuro cercano.
En resumen, la combinación de factores internos y externos está moldeando un escenario desafiante para las bolsas mexicanas, lo que merece atención por parte de inversores y analistas.
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