Dinamarca ha cerrado un capítulo de incertidumbre política que duró más de dos meses. El 1 de junio de 2026, Mette Frederiksen anunció la formación de un nuevo gobierno de coalición de centroizquierda, asegurando así su tercer mandato consecutivo como primera ministra. Este proceso de negociación, que se convirtió en el más prolongado en la historia del país, comenzó después de las elecciones celebradas el 24 de marzo.
En un encuentro que tuvo lugar con el rey Federico X, Frederiksen declaró: “Me reuní con Su Majestad el Rey y le anuncié que se puede formar un gobierno tras largas negociaciones”. Se espera que el programa de gobierno sea presentado el día siguiente, y el equipo ministerial será anunciado el miércoles.
La nueva composición del gabinete es minoritaria e incluye a cuatro partidos: el Partido Socialdemócrata, liderado por Frederiksen, el Partido Popular Socialista, los social liberales de Radikale, y los Moderados de centro. Juntos, estos partidos suman 82 de los 179 escaños en el Parlamento danés, lo que significa que no alcanzan la mayoría absoluta de 90. Para sostener su gobierno, Frederiksen dependerá del apoyo externo de la Alianza Rojo-Verde, un partido de extrema izquierda que no está integrado en el gabinete, pero que promete respaldarla en votaciones clave.
Desde que llegó al poder en 2019, a los 44 años, Frederiksen ha reorientado al Partido Socialdemócrata hacia una postura más firme en cuestiones de inmigración, lo que le ha permitido recuperar el respaldo de la clase trabajadora que se había trasladado hacia la derecha. Su papel en el contexto europeo ha crecido, gracias a su apoyo inquebrantable a Ucrania y su disposición para manejar la complejidad de las relaciones con la administración de Donald Trump.
Las recientes elecciones de marzo dejaron un parlamento fragmentado, con 12 partidos ocupando escaños. La crisis del costo de vida se reflejó en los resultados; el Partido Socialdemócrata experimentó una caída en su representación, disminuyendo de 50 a 38 escaños. La coalición que lideraba anteriormente, compuesta por socialdemócratas, moderados y liberales, ya no tiene mayoría.
El apuro en la celebración de elecciones se debió a la tensión generada por Groenlandia, donde declaraciones de Trump sobre este territorio semiautónomo danés desataron un repunte en las encuestas para Frederiksen, sacando a su partido de una fase crítica y llevándolo nuevamente a la primera posición.
Las negociaciones que siguieron se extendieron por 69 días. Tanto los socialdemócratas como los liberales de derecha intentaron formar un nuevo gabinete, pero finalmente fue Frederiksen quien logró reunir los apoyos necesarios para establecer el acuerdo.
Entre las prioridades del nuevo gobierno se encuentra el fortalecimiento de las fuerzas armadas danesas, en respuesta al deterioro de la seguridad en Europa provocado por la guerra en Ucrania. Además, se reanudarán las negociaciones diplomáticas sobre Groenlandia, cuyo futuro sigue siendo un punto de tensiones con Washington. También se ha incluido el bienestar animal como un tema prioritario en el programa de gobierno: “Es un programa que beneficia a los ciudadanos daneses y a las próximas generaciones, así como a los animales”.
Con este nuevo gabinete, Dinamarca se prepara para enfrentar desafíos significativos en un contexto político y social cambiante.
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