El fin de semana pasado, el famoso museo Centre Pompidou-Metz, situado en el este de Francia, emitió un comunicado que captó la atención de los amantes del arte. En el contenido, se incluían dos imágenes intrigantes: la primera mostraba el icónico plátano de Maurizio Cattelan, conocido como Comedian, ductapeado a una pared blanca; la segunda, simplemente la tira de cinta en el muro. La razón de esta curiosidad: alguien había robado el plátano.
A pesar del revuelo generado, el impacto real del incidente parece ser menor de lo que podría pensarse. Según el museo, el personal reemplazó rápidamente la fruta robada con un plátano fresco y un nuevo trozo de cinta, un procedimiento estándar que se lleva a cabo cada tres días. La verdadera esencia de esta obra controvertida radica no en el objeto per se —que es en sí mismo perecedero—, sino en el certificado de autenticidad y el conjunto de normas que rigen su presentación, tal como aclaró el museo. De hecho, se mencionó que “no se observó daños irreversibles” en el plátano robado, que podría haber sido devorado.
Esta no es la primera vez que Cattelan ha estado en el centro de un escándalo relacionado con su obra. En 2019, durante la feria Art Basel Miami Beach, un visitante se comió el plátano, argumentando que era una forma de arte performativo. La galería que exhibía la obra lo retiró poco después debido a la multitud que atraía. Adicionalmente, en 2024, el multimillonario chino Justin Sun compró el plátano en Sotheby’s de Nueva York por 6.2 millones de dólares y lo comió frente a las cámaras, haciendo así una aportación a la historia de la pieza.
El año pasado, en el mismo museo, otro visitante no pudo resistir el “fruto prohibido”, lo que llevó a Cattelan a expresar su decepción por no haber elegido comer también la cinta. Casualidades similares sucedieron en Corea del Sur en 2023, evidenciando una tendencia inquietante hacia la obra de arte que juega con la noción del consumo y la transitoriedad.
Sin embargo, esta vez la situación ha desencadenado una respuesta más seria por parte del museo. A diferencia del histórico acontecimiento en Miami, el Centre Pompidou-Metz anunció que había presentado una queja legal contra “personas desconocidas”. El museo condenó este acto, enfatizando que socava el respeto hacia las obras expuestas y priva temporalmente a los visitantes de una parte importante de la experiencia que ofrece la exhibición.
Cabe recordar que el plátano forma parte de una exposición en curso titulada “Endless Sunday: A Living Exhibition in Perpetual Motion”, la cual está prevista para durar hasta el 25 de enero de 2027. Curada por Cattelan, la exhibición busca desafiar las convenciones tradicionales, convirtiéndose en un proyecto vivo y en constante cambio.
Dada esta descripción, es inevitable cuestionarse si los asistentes que fueron testigos de las repercusiones que ha tenido el plátano en el museo realmente experimentaron lo que la exposición promete ofrecer.
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