Un grupo de científicos de la Comisión Paneuropea sobre Clima y Salud ha instado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a considerar la crisis climática como una emergencia de salud pública de importancia internacional. Esta propuesta marca un cambio significativo en la percepción de los riesgos para la salud global, donde el cambio climático es más que un problema ambiental; actúa como un catalizador que amplifica enfermedades, muertes e inequidades en salud.
A lo largo de los años, la OMS ha reservado la declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) para situaciones agudas y mayormente infecciosas, como el ébola o la COVID-19. Sin embargo, los autores del último informe argumentan que es necesario revisar esta postura en relación con la crisis climática, que afecta a la salud humana por diversos mecanismos interrelacionados.
Según el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS, un evento puede ser declarado como ESPII si constituye un riesgo para la salud pública a nivel internacional, requiere una respuesta coordinada y es considerado grave o repentino. La evidencia recopilada indica que el cambio climático sí cumple con estos criterios. Las temperaturas extremas son responsables del 95 % de las muertes relacionadas con eventos meteorológicos, con alrededor de 62,000 fallecimientos atribuibles al calor en Europa en 2024 y más de 24,000 en España entre 2015 y 2024. Estos datos resaltan una tendencia alarmante que se agrava con la contaminación atmosférica, que causa entre 10,000 y 20,000 muertes anuales en España, muy por encima de las muertes relacionadas con el calor.
Además, el cambio climático ha llevado a un aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos como incendios forestales, que no solo afectan a las áreas cercanas, sino que también contaminan el aire de regiones lejanas. Por ejemplo, los incendios forestales en Canadá en 2023 causaron más de 80,000 muertes en EE. UU., Europa y Canadá.
El avance del cambio climático también impacta la salud mental, aumenta los riesgos laborales y contribuye a la inseguridad alimentaria. Alteraciones en el clima están provocando la expansión de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y el chikungunya hacia regiones templadas de Europa.
La pregunta radica en si el cambio climático se puede considerar un evento “inesperado”. Aunque no es un fenómeno súbito, sí provoca eventos extremos cada vez más frecuentes y severos. La OMS podría interpretar la magnitud de la crisis climática como justificación suficiente para una declaración de ESPII, a pesar de sus características acumulativas.
Reconocer la crisis climática como una ESPII podría tener efectos significativos en los ámbitos político y comunicativo, situando la salud en el núcleo de las acciones climáticas y acelerando medidas urgentes de protección para la población. Aunque no resolvería por sí solo esta crisis multifacética, podría reforzar la cooperación internacional, aumentar la financiación destinada a áreas de salud y clima, y favorecer la adaptabilidad de los sistemas de salud.
Este debate es un recordatorio de que la crisis climática trasciende lo ambiental; es una emergencia de salud pública de enorme complejidad que exacerba prácticamente todos los retos de salud del siglo XXI. Así, la cuestión no es solo si el cambio climático se alinea con las categorías de salud existentes, sino si esas categorías son adecuadas para capturar la magnitud del desafío al que nos enfrentamos en la actualidad.
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