En la madrugada del 2 de junio de 2026, Ucrania fue sacudida por una nueva y devastadora ola de ataques rusos, dejando al menos ocho muertos y decenas de heridos, según informes de autoridades locales. La capital, Kiev, fue uno de los principales blancos de los asaltos, donde se lanzaron misiles balísticos y drones que impactaron en varios distritos.
Timor Tkatchenko, jefe de la administración militar de Kiev, confirmó que cuatro de las víctimas mortales se registraron en la ciudad, además de 29 heridos, incluyendo a dos niños. Las explosiones alcanzaron diferentes puntos de la urbe, causando serio daño a edificios residenciales y comerciales. En un episodio particularmente grave, un edificio de departamentos en el distrito de Podil sufrió un colapso parcial debido a un ataque conocido como “doble golpe”, una táctica que busca causar un segundo impacto poco después del primero.
Las autoridades también alertaron sobre la posibilidad de que aún hubiera personas atrapadas bajo los escombros, lo que generó un despliegue de equipos de emergencia que trabajaron incansablemente en la búsqueda y rescate. Por otro lado, un incendio emergió en un edificio de 24 pisos en el distrito de Shevchenkivskyi tras un presunto impacto de misil, mientras que otros fuegos fueron reportados en un inmueble en Podil y daños en una clínica médica y un jardín de infantes.
Los ataques no se limitaron a la capital. En la ciudad de Dnipró, al este del país, se reportaron cinco muertos y al menos 25 heridos. Por su parte, en Kharkiv, otra de las principales ciudades del este, al menos diez personas resultaron heridas, incluyendo a un niño, tras ser atacados por drones y misiles.
Este ataque se produjo horas después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, advirtiera sobre la posibilidad de una ofensiva rusa de gran escala. En un mensaje a la nación, enfatizó que las advertencias de inteligencia indicaban que Rusia había preparado un ataque masivo. Esta ofensiva también coincide con una intensificación de las operaciones ucranianas de contraataque, donde se reportó que fuerzas ucranianas atacaron 15 refinerías rusas entre enero y mayo de 2026, afectando aproximadamente el 40% de la capacidad de refinación de petróleo del país.
Desde el lado ruso, se informó de un incendio en la refinería de Ilski, ubicada en la región de Krasnodar, que se produjo como resultado de un ataque con drones.
La situación en Ucrania continúa siendo crítica, con un aumento notable en la violencia y el sufrimiento humano. A medida que los bombardeos afectan la infraestructura civil y requieren la intervención constante de servicios de emergencia, la población se enfrenta a un panorama incierto y aterrador. La comunidad internacional observa con preocupación, mientras los líderes ucranianos buscan mantener la vigilancia en un conflicto que, lamentablemente, parece lejos de resolverse.
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