La actividad manufacturera de Estados Unidos ha mostrado un notable resurgimiento, alcanzando en mayo de 2026 su nivel más alto en cuatro años. Este crecimiento, que se sitúa por encima de las previsiones de los analistas, se produce a pesar de las tensiones derivadas de la guerra en Medio Oriente, lo que añade un matiz de sorpresa a la noticia.
Según el índice de gestores de compras (PMI) manufacturero del Instituto de Gestión de Suministros (ISM), la cifra alcanzó los 54 puntos en mayo, marcando una clara señal de expansión, ya que cualquier valor superior a 50 indica crecimiento. Para poner esto en perspectiva, es necesario retroceder hasta mayo de 2022, cuando el PMI llegó a 55.9 puntos. Mientras los expertos aguardaban una mejora hasta 53.2 puntos, el resultado superó las expectativas.
No obstante, a pesar de estos números alentadores, las empresas consultadas reflejan una realidad más compleja. Solo el 25% de sus comentarios fueron positivos, mientras que un abrumador 69% fueron negativos. Entre las preocupaciones expresadas, el 42% de los encuestados mencionó la guerra en Irán como un problema significativo, mientras que el 18% hizo eco de las tensiones provocadas por aranceles. Desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia el año pasado, su administración ha reconfigurado el comercio global, introduciendo aranceles que, aunque algunos fueron anulados por la Corte Suprema en febrero, han creado un ambiente de incertidumbre.
Otro aspecto crítico es la volatilidad de los precios. El 57% de los participantes en la encuesta citó las fluctuaciones de costos como un desafío importante para sus operaciones, lo que resalta la fragilidad de la situación económica actual.
En contraste, el crecimiento en la zona euro ha perdido impulso. El PMI manufacturero de S&P Global cayó a 51.6 puntos en mayo, una caída desde el máximo de casi cuatro años de abril, donde se ubicó en 52.2 puntos. Este descenso se debe principalmente al estancamiento en la demanda de bienes y a las interrupciones en la cadena de suministro, también relacionadas con la guerra en el Medio Oriente, que han elevado los costos de insumos a niveles no vistos en cuatro años.
Además, los nuevos pedidos en la zona euro mostraron un estancamiento en mayo, lo que contrasta de manera drástica con abril, cuando la demanda creció a su ritmo más rápido en cuatro años, impulsada por un adelanto en las compras de los consumidores. Este cambio sugiere un endurecimiento en las condiciones del mercado, lo que podría implicar un futuro incierto para los sectores manufacturero y económico en general.
Con esta mezcla de noticias desde ambos lados del Atlántico, la actividad manufacturera se presenta como un barómetro crucial del clima económico actual, reflejando no solo el crecimiento, sino también las numerosas incertidumbres que pueden afectar a las economías globales en el corto plazo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


