La controversia alrededor del “Premio de la Paz de la FIFA” ha adquirido un nuevo capítulo tras la acción de la Federación Noruega de Fútbol, que ha solicitado oficialmente a la comisión de ética de la FIFA aclaraciones sobre las circunstancias en las que Gianni Infantino otorgó este galardón a Donald Trump. La presidenta de la federación, Lise Klaveness, anunció que esta petición subraya la necesidad de transparencia en un proceso que ha sido objeto de críticas.
Esta iniciativa noruega se une a la denuncia presentada por FairSquare, una organización defensora de los derechos humanos, que ya había planteado cuestionamientos sobre la imparcialidad del presidente de la FIFA en diciembre. El principal reproche es que Infantino, al premiar a Trump, infringió su “deber de neutralidad”.
El episodio se remonta a la ceremonia del sorteo del Mundial 2026, cuando Infantino hizo entrega del nuevo galardón al presidente estadounidense. Trump, que ha expresado su ambición de conseguir un día el Premio Nobel de la Paz, ha estado en el centro de escándalos que ponen en entredicho su compromiso con los derechos humanos.
Es importante mencionar que la FIFA aún no ha especificado los criterios para la concesión de este premio, lo que añade un velo de confusión sobre el proceso. La carta enviada por la Federación Noruega, respaldada por el mandato de su asamblea general, busca obtener claridad y fundamentar el proceso de selección.
Klaveness enfatizó que esta fue una decisión tomada de manera independiente, resaltando que no se intentó presionar a otras federaciones para que se unieran a esta solicitud. “Consideramos que no era productivo forzar a nadie, ya que eso solo podría generar divisiones”, señaló en conferencia de prensa.
La relación entre Infantino y Trump ha sido claramente cercana desde que el político retomó el mando en enero de 2025. A pesar de su apoyo, Trump no logró recibir el Premio Nobel de la Paz de ese año, que fue otorgado a la política venezolana María Corina Machado, marcando un contraste notable en el contexto de la premiación de Infantino.
Con Estados Unidos junto a Canadá y México como anfitriones del Mundial 2026, que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio, el evento futbolístico se perfila no solo como una celebración del deporte, sino también como un escenario de atención mundial hacia cuestiones de ética y derechos humanos. La solicitud de la Federación Noruega podría ser el primer paso hacia una mayor responsabilidad en la gestión de galardones internacionales, en un contexto donde la neutralidad y la ética son más cruciales que nunca.
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