Klaus L. trabajaba oficialmente para una fundación, pero en realidad colaboraba con los servicios secretos alemanes para el exterior, el BND. Y a la vez, según ha destapado su detención esta semana, facilitaba información a los servicios secretos chinos.
Su “reputación científica y las redes construidas durante muchos años” fueron de gran interés para los servicios de inteligencia del país asiático, que retribuyó sus servicios, informó la Fiscalía.
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Los fiscales creen que al menos hasta noviembre de 2019 estuvo facilitando de forma regular información a los servicios secretos chinos. Entregaba los datos antes o después de visitas de Estado o de conferencias multinacionales, así como cuando se producían eventos de actualidad. La información la conseguía, asegura la Fiscalía en una nota de prensa, “de los numerosos contactos políticos de alto rango que consiguió a través de su trabajo” en la fundación. En el comunicado no se menciona que Klaus L. era informante del BND, un hecho que ha revelado la televisión pública ARD de fuentes de inteligencia.
El hombre, que fue detenido al llegar a su casa de Landshut (Baviera) a su vuelta de un viaje a Italia, recibía compensaciones económicas por su trabajo para China. Según la Fiscalía, le financiaban los viajes para reunirse con el personal de inteligencia chino y además recibió algún pago a modo de tarifa. Klaus L. trabajó durante 50 años para el BND, entidad de la que también cobraba. Según ARD, sus contactos en los servicios secretos alemanes llegaban muy arriba, a nivel de gerencia, y visitaba a menudo la sede del BND en Pullach, cerca de Múnich.


