La policía británica ha desbaratado un complejo plan de asesinato por encargo que involucra a Johannes Natland, un noruego de 19 años. Este joven viajó al Reino Unido con la intención de llevar a cabo un contrato criminal atribuido a una red sueca vinculada al régimen iraní. Su arresto se produjo en un hotel de Huddersfield, donde las autoridades encontraron una pistola semiautomática, un revólver, 12 balas y una cantidad significativa de dinero en efectivo.
La investigación, que se fundamentó en la recuperación de mensajes encriptados, revela detalles escalofriantes acerca de la coordinación del ataque. Un individuo conocido como “Agent 47” se encargó de ofrecer 25,000 euros a Natland por el asesinato. Además, otro adolescente noruego, apodado “Generalen”, actuó como intermediario en esta siniestra operación. Durante sus comunicaciones, Natland se refirió a la misión como “loca”, y se mantenía en contacto constante con sus superiores, a pesar de recibir alertas sobre la detención de un reclutador días antes de su viaje.
Cuando Natland llegó a territorio británico, agentes de la Border Force lo interrogaron al encontrarle 40 libras en efectivo y sin alojamiento ni pasaje de regreso. Aunque le negaron inicialmente la entrada, finalmente se le permitió permanecer temporalmente en el país. Durante su estancia, siguió recibiendo instrucciones a través de aplicaciones de mensajería segura y se hospedó en un hotel de Huddersfield, donde localizó un escondite que contenía las armas y municiones que planeaba utilizar para el asesinato.
Los fiscales señalaron que Natland compró guantes de goma y recibió información sobre un automóvil robado que iba a ser usado en el ataque. En una conversación incriminatoria, se le preguntó si había probado las armas, a lo que respondió que lo haría “con el individuo” al que debía ejecutar. El jurado ha sido expuesto a imágenes que muestran al acusado manipulando las armas en su habitación de hotel, evidenciando la preparación meticulosa detrás de su intento de homicidio.
La acusación ha explicado que este caso se enmarca en un método conocido como “Foxtrot”, una estrategia que recluta jóvenes como sicarios sin revelarles la identidad de sus objetivos, utilizando aplicaciones de mensajería cifrada para orquestar crímenes violentos en diversas naciones europeas.
Aunque Natland admitió la posesión de armas, se declaró inocente del cargo de conspiración para asesinar. El juicio continúa en un tribunal de Londres, donde los fiscales subrayan que la intervención policial fue crucial para frustrar el atentado. En este momento, el objetivo del asesinato aún no ha sido identificado públicamente, lo que añade un velo de misterio y preocupación a la gravedad de este caso que ha captado la atención internacional.
La audiencia se extenderá por varias semanas, y a medida que el juicio avanza, el caso pone de manifiesto no solo el peligro de las redes criminales transnacionales, sino también la disposición de individuos tan jóvenes a participar en actos de violencia.
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