Israel y Líbano han dado un paso significativo hacia la reducción de tensiones en su frontera común al ratificar un alto el fuego y acordar la creación de “zonas piloto” bajo el control exclusivo de las Fuerzas Armadas libanesas. Esta decisión se alcanzó durante una reunión de alto nivel el 2 y 3 de junio de 2026 en Washington, donde se celebró la cuarta ronda de conversaciones entre representantes de Estados Unidos, Israel y Líbano.
El anuncio, realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, destaca un conjunto de medidas diseñadas para consolidar la estabilidad en la región y avanzar hacia un acuerdo de seguridad más amplio. Un aspecto central de este pacto es el establecimiento de áreas en el sur del Líbano donde el Estado libanés ejercerá control total, excluyendo a todos los actores no estatales. Ambas partes se comprometieron a avanzar rápidamente en la creación de estas zonas, que son cruciales para implementar el alto el fuego y abordar cuestiones relacionadas con el grupo terrorista Hezbollah.
La implementación del acuerdo está condicionada a un “cese total de los disparos de Hezbollah” y a la evacuación de sus operativos de la zona al sur del río Litani. Este entendimiento, mediado por Washington, no solo busca fortalecer las instituciones estatales libanesas, sino también reducir la inestabilidad en una región con un historial de enfrentamientos armados.
Las conversaciones también han establecido un marco de seguridad a largo plazo. Este esquema incluye el desmantelamiento de grupos armados no estatales y la prevención de su reaparición. Estados Unidos ha reiterado su compromiso de desempeñar un papel central como mediador, buscando mejorar las capacidades operativas del Ejército libanés para que pueda ejercer autoridad efectiva en todo su territorio.
Israel ha enfatizado que su seguridad depende del desarme de Hezbollah y la eliminación de su infraestructura en el Líbano. Por su parte, la delegación libanesa ha expresado la importancia del respeto mutuo de las fronteras internacionalmente reconocidas y ha defendido la necesidad de aplicar con rigor los compromisos de cese de hostilidades.
La condena a las acciones de Irán en la región también se incluyó en la declaración conjunta, donde se expresó preocupación por las actividades que contribuyen a la inestabilidad en Medio Oriente, respaldando a grupos armados aliados.
Ambas partes han acordado continuar el diálogo y programar una nueva ronda de negociaciones para la semana del 22 de junio. Esta próxima etapa se enfocará en abordar los aspectos políticos y de seguridad pendientes, con la esperanza de alcanzar un acuerdo más amplio que promueva la paz y la estabilidad en la región.
(Actualización hasta 2026-06-03 17:42:00)
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