El oro ha experimentado un notable incremento en su valor, alcanzando el jueves 4,475.41 dólares por onza, lo que representa un aumento del 0.92%. Esta tendencia alcista contrasta con una caída en los precios del petróleo, fenómeno que se produce en un contexto de optimismo por un posible cese de hostilidades en la región de Irán. Dicha situación ha ejercido presión sobre el dólar, provocando un descenso en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU.
Los futuros del oro estadounidense para agosto también mostraron un rendimiento positivo, al subir un 0.90% hasta los 4,505 dólares. La debilidad del dólar ha hecho que el oro, cuyo precio se fija en esta moneda, sea más accesible para los inversores que operan con otras divisas. Además, la disminución de los rendimientos de los bonos, en particular el bono a 10 años, ha incrementado el atractivo del metal precioso como refugio de valor.
Los inversores se han mantenido atentos a la publicación del informe de empleo de EE. UU. correspondiente a mayo, esperando que los datos arrojen luz sobre el estado del mercado laboral y, a su vez, orienten la política monetaria futura de la Reserva Federal.
Por otro lado, otros metales preciosos también exhibieron un desempeño positivo. La plata al contado avanzó un 1.58% hasta los 73.89 dólares por onza. Asimismo, el platino ganó un 2.1%, alcanzando los 1,897.61 dólares, y el paladio sumó un 1.4% para llegar a 1,320.23 dólares.
En lo que respecta al cobre, el contrato de referencia a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) también mostró una ganancia del 0.90%, cotizando a 13,916.90 dólares por tonelada. Este aumento fue acompañado de una caída en las existencias, lo que ha contrarrestado los temores acerca de que un prolongado conflicto en Medio Oriente pueda obstaculizar el crecimiento de la demanda. Durante la sesión, los precios del metal rojo, que inicialmente cayeron, lograron recuperarse luego de que se reportaran órdenes para retirar 23,475 toneladas de cobre de los almacenes, incluyendo 18,975 toneladas del centro de Nueva Orleans.
Las existencias de cobre en la LME han caído a un nivel alarmante de 379,975 toneladas, la cifra más baja desde el 2 de abril, y apenas 240,650 toneladas están disponibles en el mercado. Este contexto resalta la relevancia de los metales en la economía global, especialmente en tiempos de incertidumbre geopolítica.
Con la atención de los inversores centrada en estos desarrollos, el futuro de los metales preciosos y otros commodities se vuelve cada vez más intrigante en medio de un panorama económico en constante evolución.
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