La fotógrafa Isabel Muñoz ha convertido el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en su segundo hogar durante los últimos tres meses, explorando y documentando sus diversas estancias, obras de arte, biblioteca y el bosque circundante de La Herrería. Su reciente trabajo, titulado Las piedras del cielo, consta de 35 piezas que fusionan fotografía y técnicas de grabado, en un enfoque casi alquímico que invita a la reflexión.
La exposición se presenta en los rellanos de la Galería de las Colecciones Reales y en los jardines del Campo del Moro, y estará abierta al público hasta el 6 de septiembre. Muñoz, galardonada con el Premio Nacional de Fotografía en 2016, ha creado un “híbrido” artístico que combina la imagen con el grabado. Las obras que se exhiben poseen una textura similar al grabado y han sido embellecidas con metales preciosos, como oro, plata, cobre y estaño. Además, en un delicado papel de seda, ha impreso textos de varios idiomas extraídos de la extensa biblioteca escurialense, compuesta por más de 40,000 volúmenes.
A través de esta laboriosa técnica, Muñoz ha explorado la vida de quienes hicieron posible esta monumental obra, principalmente el rey Felipe II, quien la mandó construir para celebrar la victoria en la batalla de San Quintín en 1557. La iniciativa es parte del programa de Patrimonio Nacional Cuadernos de campo, que conecta a fotógrafos con entornos naturales de excepcional valor.
El monasterio, que a menudo ha sido examinado bajo la luz de su asociación con la monarquía absolutista, revela capas de significado cultural. Muñoz ha buscado mostrar el lado “humano” de Felipe II, destacando su interés en las ciencias y la cultura, así como su correspondencia íntima con sus hijas y su amor por Isabel de Valois, su esposa fallecida.
Los visitantes de la exposición se encontrarán con obras que no solo capturan la esencia del lugar, sino que también utilizan la geometría y la simbología que Felipe II integró en su diseño. La artista ha decidido representar elementos fascinantes, como un cantoral en pergamino, adornado con pan de oro, que refleja un delicado equilibrio entre la tradición y la innovación.
A medida que la exposición continúa, Muñoz comparte el proceso de selección y creación detrás de cada pieza. Su trabajo resalta el deslumbrante entrelazado de historia, arte y naturaleza, invitando al público a reflexionar sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio cultural.
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