El peso mexicano experimentó una significativa caída frente al dólar en la sesión de viernes, 5 de junio de 2026, marcando un retroceso que inquietó a los analistas económicos. Esta desvalorización se produjo tras la divulgación de datos laborales en Estados Unidos que superaron las expectativas, lo cual intensificó la especulación sobre un posible incremento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
El tipo de cambio cerró en 17.4793 unidades por dólar, comparado con los 17.2881 del día anterior, lo que representa una pérdida de 19.12 centavos o un 1.10 por ciento. Durante la jornada, el precio del dólar osciló entre 17.5360 y 17.2653, con un aumento en el Índice Dólar (DXY) del 0.65%, situándose en 100.06 unidades.
El Departamento del Trabajo de EE. UU. reportó un incremento de 172,000 en las nóminas no agrícolas durante mayo, un dato que excedió ampliamente las proyecciones analistas. Estos resultados reavivaron el debate sobre la futura política monetaria de la Fed. Según EBC Financial Group, la solidez del empleo plantea una incógnita para aquellos que anticipan una reducción en las tasas de interés: ¿por qué debería la Reserva Federal disminuirlas cuando la economía sigue generando empleos a un ritmo robusto?
Además, factores geopolíticos también influenciaron negativamente. Las tensiones aumentaron tras el apoyo reafirmado de Irán a Hezbolá, en medio de un rechazo a un acuerdo de alto el fuego con Israel, lo que complicó las perspectivas de paz en la región y afectó aún más la confianza en el peso.
En cuanto a los indicadores locales, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que el índice de confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo desde finales de 2022, arrastrado por un deterioro en todos sus componentes. Este cuadro general, combinado con el contexto internacional, resultó en una pérdida acumulada del peso durante la semana, que cerró en 17.3401 unidades el viernes anterior, lo que refleja una disminución de 13.92 centavos, equivalentes a un 0.80 por ciento.
En suma, el peso enfrenta un entorno complejo, con desafíos que van desde datos económicos en EE. UU. hasta tensiones geopolíticas. Esto podría influir en la forma en que se desarrollarán las políticas monetarias en el futuro cercano.
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