La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, ha instado a Líbano a cumplir con los acuerdos negociados recientemente en Washington con Israel y a desestimar cualquier demanda propuesta por el grupo terrorista Hezbollah. En un comunicado emitido el pasado sábado, Kallas enfatizó la importancia de que ambas naciones “continúen las negociaciones directas con espíritu constructivo” y exigió un alto al fuego inmediato en la región, que se ha visto profundamente afectada por la escalada de tensiones.
Kallas subrayó que “Hezbollah debe retirarse del sector de Litani Sur” y solicitó a Israel que sus Fuerzas de Defensa se retiren del territorio libanés. Al hacerlo, la diplomática europea resaltó la urgente necesidad de poner fin a las hostilidades, advirtiendo sobre el grave costo humanitario y socioeconómico que la población libanesa enfrenta debido a los ataques aéreos en su país.
La Unión Europea reafirmó su respaldo al Gobierno y las Fuerzas Armadas de Líbano, con el objetivo de garantizar el control estatal de las armas y evitar que caigan bajo el dominio de milicias pro-iraníes, una meta que Kallas aseguró es “decisiva”. Como parte de este apoyo, se anunció una medida de asistencia del Fondo Europeo para la Paz, con una inversión de 100 millones de euros destinada a fortalecer las capacidades del ejército libanés.
En su discurso, Kallas también endureció su postura respecto a Israel, instando al país a “respetar la soberanía e integridad territorial de Líbano”, aunque reafirmó el apoyo de la UE a la decisión del gobierno israelí de continuar con las ofensivas contra Hezbollah. La funcionaria europea condenó los ataques dirigidos al personal de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL), manifestando el firme respaldo de la UE hacia su mandato.
El Ejército de Israel, por su parte, ha llevado a cabo ataques aéreos sobre aproximadamente 150 posiciones de Hezbollah en el sur de Líbano durante los últimos días. Esta operación incluye ataques contra depósitos de armas y centros de mando, en zonas como Nabatieh, Sidón, Tiro, Jezzine, Marjayoun y Bint Jbeil. Los ataques israelíes son respuestas a las ofensivas lanzadas desde el sur de Líbano, con el objetivo declarado de “debilitar las capacidades del grupo” y prevenir futuras incursiones a la frontera.
Ante esta creciente violencia, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha condenado los bombardeos israelíes, describiéndolos como “ataques incesantes”. Ha criticado la falta de consecuencias a pesar de la existencia de un alto el fuego formal y ha instado a Irán a no interferir en los asuntos internos de Líbano, defendiendo la soberanía del país.
Las tensiones en la región continúan aumentando, alimentando un ciclo de violencia que complica la búsqueda de una tregua duradera. Sin embargo, el Ejército libanés, que no participa activamente en los combates, ha padecido los efectos de estos conflictos. Recientemente, un ataque aéreo israelí destruyó un vehículo militar en Tebnit, resultando en la muerte de dos oficiales y un soldado, lo que ha añadido presión sobre la ya delicada situación en la zona.
Los acontecimientos recientes reflejan un contexto complejo y volátil que merece atención y análisis, donde las palabras y acciones de actores internacionales como la Unión Europea juegan un papel crucial en la búsqueda de soluciones a un conflicto que ya ha dejado profundas huellas en la población civil.
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