La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se ha convertido en un tema de suma importancia para las economías de los tres países involucrados. En un contexto donde el más desfavorable de los escenarios sería la salida de Estados Unidos del acuerdo, la experta Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Monex, hace hincapié en la gravedad de tal movimiento, dado el alto grado de integración económica existente.
A pesar de la incertidumbre, Quiroz sostiene que, independientemente de estas posibilidades, las partes involucradas buscarían establecer un acuerdo bilateral con Estados Unidos, que permitiría preservar la viabilidad de las cadenas de suministro. Esta estrategia muestra un deseo por mantener las relaciones comerciales, las cuales son cruciales para el desarrollo económico de la región.
En sus declaraciones, Quiroz también subrayó que la revisión del T-MEC sigue en curso y que es un asunto de gran interés para empresarios y trabajadores en los tres países. Su estimación principal es que el proceso se extenderá más allá de 2026, permitiendo así que el acuerdo continúe funcionando de manera similar a lo que ha sucedido en los últimos meses. En 2025, a pesar de los aranceles, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos mostraron un aumento, lo que demuestra la resiliencia de esta relación comercial.
Un factor clave que evitó una contracción significativa de la economía mexicana fue precisamente el fortalecimiento de las exportaciones, que posicionaron a México nuevamente como el principal proveedor de Estados Unidos, superando a Canadá y China. Esta realidad resalta la interdependencia entre ambos países y la importancia del T-MEC para el crecimiento económico.
Sin embargo, el panorama no es del todo favorable. El presidente de Estados Unidos ha manifestado que no ve necesidad de depender de México y Canadá, sugiriendo que ambos países deben adoptar una postura más favorable en las negociaciones. Estas declaraciones, aunque esperadas por analistas como Quiroz, contribuyen a un estado de incertidumbre que limita la inversión en toda la región. La creación de empleo en Estados Unidos también refleja esta inestabilidad, acentuando las dudas en torno a la política comercial del país.
A medida que los días avanzan, la expectativa de crecimiento del PIB mexicano se sitúa en un modesto 1.3%. Esto implica que, mientras no se concrete una extensión clara del acuerdo, la incertidumbre continuará impactando negativamente las decisiones de inversión tanto en México como en sus socios comerciales.
La revisión del T-MEC es, sin duda, un proceso que requiere atención y seguimiento, dado que su desarrollo tendrá profundas implicaciones para la economía de América del Norte. Con la posibilidad de que el proceso se prolongue, es imperativo que los actores económico y político mantengan una comunicación clara y efectiva para asegurar el futuro de este tratado crucial.
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