El deporte llora la partida de un referente. A los 91 años, ha fallecido Eduardo Portela Marín, una figura crucial en la historia del baloncesto español y presidente de la ACB desde 1990 hasta 2013. Su contribución durante más de seis décadas ha dejado una huella imborrable, no solo en el baloncesto, sino en todo el panorama deportivo de España.
Nacido el 30 de agosto de 1934 en Barcelona, Portela se destacó como entrenador de varias entidades, incluyendo el FC Barcelona, donde logró alzar una Copa del Rey. Su carrera se amplió al ámbito administrativo, donde se desempeñó como gerente en la recién fundada Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB) en 1982. Fue nombrado presidente en 1990 y ocupó este cargo durante más de dos décadas, posteriormente asumiendo el título de presidente de honor.
Durante su dirección, la ACB experimentó una transformación significativa. Modernizó la competición y promovió la autonomía, permitiendo que los clubes asumieran un papel activo en la gestión de la liga. Introdujo innovaciones como el formato de playoff, el All Star y, en 1983, la Copa del Rey en formato de sede única, que en 1986 evoluciona a la conocida Final a Ocho. Esta final se ha convertido en un modelo para otros deportes a nivel global.
Portela no solo dejó su marca en competencias nacionales; también fue un pionero en el ámbito europeo. Formó parte de múltiples comisiones de FIBA y fue cofundador de la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB), de la que fue presidente entre 1998 y 2016. Su visión se centró en conseguir que los clubes tuvieran la independencia y capacidad de decisión que había promovido en la ACB para también ser una realidad en el viejo continente, motivando así la creación de la Euroliga.
En su legado destaca la profesionalización creciente de los clubes, el impulso hacia la conversión de SAD en 1992, y la gestión innovadora del arbitraje, incluyendo la implementación de tres árbitros por partido. Bajo su liderazgo, se estableció un estándar para que todos los clubes jugaran en pabellones con capacidad para al menos 5.000 espectadores, lo que contribuyó al crecimiento de las infraestructuras deportivas en España.
La comunidad del baloncesto ya le rindió homenaje en 2024, donde se celebró un evento especial en Barcelona para reconocer su impacto y contribuciones. Su acción incansable y su dedicación han elevado a la ACB a ser un referente en el mundo del deporte.
La pérdida de Eduardo Portela Marín marca el final de una era, pero su influencia perdurará mientras el baloncesto español siga prosperando. La memoria de sus aportaciones continuará inspirando a futuras generaciones en un deporte que él ayudó a moldear de manera incomparable.
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