En Puebla, la vitalidad de los cafetales está lejos de verse comprometida, a pesar de que el 11% de las 74,000 hectáreas destinadas al cultivo de café en 54 municipios están afectadas por el hongo de la roya. Ana Laura Altamirano Pérez, secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), ha afirmado que el rendimiento de esta producción no solo se mantiene, sino que ha crecido significativamente.
Aunque la roya sigue siendo un desafío que no se ha erradicado por completo, el impacto ha podido ser mitigado gracias a la entrega de mejores plantaciones y a un acompañamiento tecnológico para los productores. Los resultados son palpables; Puebla se posiciona como líder nacional en superficie sembrada, consolidándose como la segunda actividad agrícola del estado, justo detrás del maíz.
La erradicación total de la plaga presenta dificultades, según Altamirano, pero el compromiso del gobierno estatal es firme. Para el año 2026, se ha proyectado una inversión conjunta, con la federación, de 100 millones de pesos, destinada a fortalecer la producción cafetalera. En comparación con administraciones pasadas, donde la falta de apoyo llevó al abandono de parcelas —particularmente en municipios como Cuetzalan, que ha diversificado su economía hacia el turismo—, los agricultores están recibiendo ahora la atención que merecen.
A pesar de las afectaciones representadas por la roya, estas no han conducido a pérdidas alarmantes. De hecho, Puebla ha experimentado un aumento en la producción, pasando de 9 a 17 quintales por hectárea, superando así la media nacional de 12 quintales. Este dato es un indicativo claro de que el sector cafetalero está en una senda de crecimiento.
Los números son también el reflejo de un crecimiento sostenido: Puebla reporta un rendimiento de 225,000 toneladas anuales. Este ascenso se debe, en gran parte, al esfuerzo de los pequeños productores que han optado por modernizar sus técnicas de cultivo, generando café cereza de alta calidad y abriendo la puerta a ser proveedores de empresas más grandes.
Asimismo, es importante destacar que un notable 79% de los productores de café provienen de comunidades originarias, quienes han decidido retornar a esta actividad tras años de abandono debido a la roya. Esta revitalización también ha sido impulsada por el gobierno del estado, que busca promover y fortalecer marcas de café poblano. Hasta ahora, se han registrado 300 marcas, y hay más en proceso de incubación.
Este panorama optimista en la producción de café en Puebla resalta no solo la resiliencia de los agricultores, sino también el compromiso de las instituciones por recuperar y potenciar un sector agrícola clave para la economía local. Con la apuesta por la tecnificación y el apoyo gubernamental, el café poblano se perfila para ocupar un lugar destacado en el mercado nacional e internacional.
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