Si formas parte de la generación afore y cotizas en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), es crucial que planifiques tu futuro financiero con antelación. Según estimaciones actuales, si aspiras a recibir una pensión equivalente al 100% de tu sueldo, deberías ahorrar aproximadamente 23.7% de tu ingreso mensual. Esta cifra proviene de la plataforma de tecnología financiera Fintual, que ha analizado el sistema de pensiones en México y sugiere que el ahorro para el retiro debería ser una de las primeras metas financieras después de cubrir tus gastos básicos.
Hasta 2022, sólo el 6.5% de tu salario mensual se destinaba a tu afore, lo que, aunque necesario, proyecta una pensión apenas del 27% de tu salario, lo cual resulta claramente insuficiente. Esta situación obliga a considerar el ahorro voluntario, que debería situarse en torno al 17.2%, utilizando instrumentos como Planes Personales de Retiro (PPR) o fondos de inversión.
A partir de 2020, se aprobó una reforma que prevé un aumento gradual en el porcentaje de ahorro en la afore, alcanzando un 15% para 2031. Este cambio tiene un efecto positivo, elevando la pensión esperada a un 63%. Sin embargo, esta cifra aún se encuentra por debajo de los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que recomienda una pensión entre el 70% y el 80% del salario.
Para lograr una pensión adecuada, quienes empezaron a cotizar en el IMSS desde el 1 de julio de 1997 deben ahorrar un adicional del 7% al 8% de su salario. Es importante destacar que esta cifra puede variar dependiendo de varios factores: el tiempo cotizado, los años en los que se cotizó a tasas más bajas, y aquellos que han trabajado en la informalidad, así como los que reportaron un Salario Base de Cotización (SBC) inferior a sus ingresos reales.
Un ejemplo ilustrativo muestra que una persona de 35 años podría necesitar aportar adicionalmente entre un 7% y un 8% de su SBC para alcanzar una pensión equivalente al 72% de su salario. En contraste, si esta misma persona no realizara ahorros voluntarios, su pensión podría reducirse a un 42%, excluyendo posibles apoyos de programas sociales.
Si bien la reforma reciente beneficia a los trabajadores jóvenes que inician su carrera, ofreciendo la posibilidad de alcanzar una tasa de reemplazo de 63% con menos ahorro adicional, es crucial que todos los trabajadores tomen en cuenta su situación particular para planificar su jubilación de manera efectiva.
Un punto adicional preocupante es la brecha salarial de género que afecta a las mujeres, quienes, de acuerdo con la OCDE, reciben un 35.4% menos en sus pensiones en comparación con los hombres. Este desfase es resultado de menores salarios, una mayor informalidad y periodos prolongados fuera del mercado laboral por responsabilidades de cuidado. Aunque algunas iniciativas sociales han mejorado el ingreso mínimo en la vejez, estas aún no compensan adecuadamente las desigualdades históricas en las pensiones.
Es fundamental que tanto hombres como mujeres inicien un plan de ahorro para el retiro, tomando conciencia de las reformas y las implicaciones que estas tienen en su futuro económico. Prepararse para la jubilación no solo es una cuestión de necesidad financiera, sino de asegurar una calidad de vida digna en la etapa de la vida en la que se desea disfrutar del tiempo libre y del logro personal.
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