En un soleado sábado de mayo, los destacados bailarines Carlos Menchaca y Angelina Ramirez se encontraron en el estudio de danza del Guzzeta Hall de la Universidad de Akron. Juntos, presentaron un avance de su reciente colaboración titulada “The Spider, The Venom, and the Bitten,” una obra que fusiona la esencia del flamenco con elementos del ballet y la danza moderna.
Arribando desde Albuquerque, Nuevo México, y Tucson, Arizona, estos amigos de larga data disfrutaron de una rara semana de ensayo en un entorno que les permitió concentrarse plenamente en su arte, alejados de las exigencias diarias. Menchaca expresaba su gratitud recordando que proyectos tan significativos requieren de recursos—tiempo, dinero, y un espacio adecuado—para materializarse.
La semana de residencia fue posible gracias al National Center for Choreography-Akron (NCCAkron), una organización que ha sido un pilar de apoyo a la danza en Estados Unidos durante la última década. Con más de 800 bailarines beneficiados a través de laboratorios de danza y residencias, NCCAkron busca proporcionar a los coreógrafos un entorno similar al de los científicos en sus laboratorios, donde puedan experimentar y desarrollar nuevas obras sin distracciones.
NCCAkron celebrará su décimo aniversario con una fiesta de danza el 20 de junio en The Bank at The East End, reflejando su compromiso continuo con la creación y el apoyo a los artistas del movimiento.
Bolingbroke, directora ejecutiva y artística de la organización, ha sido testigo del impacto de NCCAkron desde su creación. En 2012, la idea de establecer un centro nacional de coreografía fue concebida gracias a una conversación inspiradora entre líderes comunitarios. Tres años después, la iniciativa se concretó con un fondo de 5 millones de dólares, asegurando que la misión de NCCAkron continuara como una entidad independiente.
La importancia de las colaboraciones locales es fundamental para su misión. Durante esta residencia, Menchaca y Ramirez no solo ensayaron su obra, sino que también trabajaron con un conjunto musical que incluía estudiantes de la misma universidad, creando un intercambio enriquecedor que resalta la dinámica comunitaria del centro.
Mirando hacia el futuro, Bolingbroke está interesada en expandir la influencia de NCCAkron colaborando con asociaciones a nivel nacional, reconociendo que las oportunidades de trabajo no siempre están limitadas a grandes teatros. La organización ha aprendido a adaptarse a las circunstancias cambiantes, especialmente durante la pandemia de COVID-19, una lección que sigue guiando su evolución.
La historia de NCCAkron se entrelaza con el patrimonio cultural de Akron, una ciudad conocida por su innovación funcional. Bolingbroke se siente conectada a esta narrativa, aprovechando su contexto para continuar adelante con un enfoque ágil y receptivo.
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