Maria Eduarda Rodrigues de Freitas, una joven de 21 años, fue sepultada en el estado brasileño de São Paulo después de un accidente trágico ocurrido el pasado sábado, 14 de junio de 2026. Su muerte se produjo cuando dos instructores de puenting la lanzaron desde un puente sin asegurarla con un equipo de seguridad, un evento que dejó a su familia y amigos devastados. Los últimos mensajes de Maria en redes sociales, donde mostrando su entusiasmo por el salto, han resurgido, incluyendo una inquietante pregunta: “¿Quién fue el loco que me dejó saltar de un puente?”.
El accidente tuvo lugar en la Ponte do Esqueleto, un puente abandonado en Limeira, un lugar conocido por atraer a turistas que buscan emociones extremas. Maria, que soñaba con convertirse en profesora de educación física, había solicitado que la lanzaran en una modalidad conocida como ‘rope jumping’, donde es levantada por dos instructores mientras extiende los brazos, imitando un avión. Trágicamente, las imágenes que circulan en internet muestran el momento aterrador en que los instructores la arrojan al vacío, a una caída de 40 metros, sin ninguna medida de seguridad. Un espectador incluso gritó pidiendo que la aseguraran a una cuerda.
Las autoridades han detenido ya a tres hombres empleados por la empresa que organizaba estos saltos. La policía ha iniciado una investigación que podría resultar en cargos de asesinato por el fallecimiento de Maria. La joven dejó a su familia destrozada; su madre expresó su dolor en redes sociales: “Te amo para siempre. Aquella maldita cuerda te arrebató de mi lado para siempre”. Su hermano compartió su tristeza, escribiendo sobre la difícil realidad de perderla y prometiendo recordarla siempre.
El video del momento del accidente se ha vuelto viral, provocando una oleada de indignación en las redes sociales, donde los internautas lo describen como un caso surrealista de negligencia. Cabe destacar que el ‘rope jumping’ que practicaban no es el puenting tradicional; esta variante utiliza una cuerda rígida que no permite rebotes tras la caída, lo que añade un riesgo aún mayor.
Con este suceso, se abre un debate sobre la regulación de estas actividades extremas y la responsabilidad de las empresas que las ofertan. La pérdida de Maria Eduarda es un trágico recordatorio de la importancia de la seguridad en prácticas de aventura. Mientras la investigación continúa, su familia y amigos luchan con el dolor de su ausencia, recordando a la joven llena de sueños y pasión.
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