La afición uzbeka vivió un momento histórico el 17 de junio de 2026, cuando su selección debutó en la Copa del Mundo de la FIFA en el Estadio Ciudad de México. Este evento marcó un hito significativo en la historia futbolística de un país que, tras la disolución de la Unión Soviética, fue reconocido por la FIFA en 1994 y finalmente logró clasificar a su primer Mundial tras 32 años de espera.
Uzbekistán se enfrentó a Colombia en un partido que prometía ser emocionante. Las gradas, predominantemente ocupadas por aficionados colombianos, mostraron un mar de camisetas amarillas, mientras que menos de 20 hinchas uzbekos se destacaban con camisetas blancas con detalles en azul y verde. Otabek, un aficionado uzbeko que asistió al partido, expresó su alegría: “Sí, es nuestra primera Copa del Mundo y estamos muy felices por este momento”.
A pesar de la distancia y la diferencia horaria de 11 horas con su país, los pocos aficionados que viajaron a México compartieron el ambiente festivo. Con banderas ondeando y sonrisas, se integraron en la celebración, incluso siendo abrazados por los colombianos, como narró Nicolás, un aficionado colombiano: “Es una fiesta y no se trata de pelear con nadie, sino de estar unidos”.
Este ambiente de camaradería destacó la esencia del Mundial, donde el espíritu de unidad y amistad prevalece. Irina, una aficionada de origen ruso, quien reside en la Ciudad de México, también se unió a la celebración, destacando lo acogedor y vibrante del ambiente en el estadio.
Uzbekistán, con más de 37 millones de habitantes, es una de las cuatro selecciones que debutan en esta edición del Mundial, junto a Cabo Verde, Curazao y Jordania. A pesar de su inexperiencia en esta competencia de élite, el equipo cuenta con jugadores de renombre, como Abdukodir Khusanov y Eldor Shomurodov, así como con su carismático entrenador, Fabio Cannavaro, reconocido por su trayectoria en equipos como la Juventus y el Real Madrid, además de haber sido campeón del mundo en 2006.
La Copa del Mundo en América del Norte 2026 será recordada por el debut de Uzbekistán y el significativo apoyo de su afición, que ha demostrado que, a pesar de la distancia, el fútbol es un lenguaje universal que une a las personas en momentos de celebración y alegría. La historia de este país en el Mundial apenas comienza, y sus aficionados ya han dejado una huella imborrable en este icónico evento deportivo.
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