Después de su reinauguración el 11 de mayo, el Tren Ligero ha enfrentado serias interrupciones en su servicio, afectando la movilidad en la zona sur de la Ciudad de México. Este medio de transporte, vital para transportarse durante eventos masivos en el Estadio Azteca, ha suspendido operaciones en al menos seis ocasiones, coincidiendo notablemente con los días de partidos.
La situación se tornó crítica hace poco, cuando una catenaria rota forzó la evacuación de pasajeros en la Estación Tepepan, quienes se vieron obligados a caminar por las vías justo antes del encuentro entre Colombia y Uzbekistán. Anteriormente, el 11 de junio, el Tren había dejado de funcionar tras ser vandalizado por miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes arrojaron objetos a las vías tras el partido inaugural del Mundial, en el que México se enfrentó a Sudáfrica.
La serie de incidentes no terminó ahí; al día siguiente, se reportó una inundación en el tramo de Huipulco a Nezahualpilli, y el 16 de junio una avería en una subestación eléctrica cerca de la Estación Vergel. Estas fallas han puesto en evidencia la necesidad urgente de mejorar tanto la infraestructura como la capacidad del sistema eléctrico del Tren.
La reciente inversión de mil 377 millones de pesos, procedentes del Fondo Mixto de Promoción Turística (Fomix), tenía como objetivo la adquisición de 17 nuevos trenes a la empresa china CRRC, también responsable de la reconstrucción de la Línea 1 del Metro. Estos trenes, decorados con la emblemática imagen del axolote, prometían ser una solución moderna y eficiente.
Sin embargo, el Sistema de Transportes Eléctricos (STE) anunció en octubre de 2023 la convocatoria a una licitación para un mantenimiento mayor de la catenaria. Se precisaban trabajos especializados en la instalación de nuevos cables y el ajuste de hilos de contacto, con un contrato estimado de 29 millones de pesos. Hasta la fecha, el STE no ha esclarecido los resultados de dicha licitación, lo que aumenta la incertidumbre respecto a la situación.
Para manejar la creciente demanda de pasajeros—ahora que dos unidades acopladas transportan hasta 750 pasajeros por viaje—el sistema eléctrico existente ha sido llevado al límite. Un trabajador del STE, identificado como Juan G., explicó que las subestaciones, que no han sido renovadas, no cuentan con la capacidad necesaria para abastecer el doble de la energía como resultado de este cambio operativo. Esta falta de actualización ha llevado al deterioro de las catenarias y otros equipos de transmisión.
Con cada día que pasa, la necesidad de una solución contundente se vuelve más urgente. La movilidad en el sur de la Ciudad de México depende en gran medida de la eficacia de este servicio, y los repetidos contratiempos solo destacan la fragilidad de un sistema que debería ser símbolo de modernidad y eficiencia. La denominada “nueva era” del Tren Ligero está en entredicho, y sólo el tiempo dirá si se tomarán las medidas necesarias para garantizar su correcto funcionamiento.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

