Rusia ha intensificado sus amenazas contra Ucrania, anunciando nuevos ataques aéreos tras un masivo bombardeo ucraniano que impactó en Moscú el 18 de junio de 2026. Esta ofensiva, que tuvo resultados destructivos en una refinería de petróleo de la capital rusa, dejó como saldo 17 personas heridas y un manto de humo negro cubriendo la ciudad.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, expresó que el presidente Vladimir Putin ha ordenado “ataques agrupados de manera regular”, asegurando que el ejército ruso está cumpliendo con esta instrucción y que lo continuará haciendo. Este aumento de hostilidades sigue a un ataque en el que un dron ucraniano alcanzó la refinería, provocando una explosión que fue capturada en video. Este ataque es parte de una mayor ofensiva con drones que Ucrania ha lanzado contra objetivos en Rusia, evidenciando las capacidades crecientes del país para ejecutar ofensivas a cientos de kilómetros del frente de batalla.
Las imágenes del ataque han sido verificadas mediante análisis comparativo con imágenes satelitales y material de archivo, lo que confirma la autenticidad de los eventos. Desde una distancia considerable, se pueden observar llamas y una columna de humo ascendiendo por encima de la refinería en el distrito de Kapotnia, en el sureste de Moscú.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, definió los ataques contra Moscú como “absolutamente justos”, afirmando que son una respuesta directa a las agresiones rusas, que incluyeron el bombardeo de una catedral histórica en Kiev. Desde Bruselas, Zelensky declaró que “si arde Ucrania, va a arder Moscú”, enfatizando la legitimidad de las acciones ucranianas en territorio ruso en respuesta al ataque a su nación.
El mandatario ucraniano también reiteró su disposición para un alto el fuego y la apertura de negociaciones para poner fin al conflicto, al tiempo que instó a Estados Unidos, Europa y los propios ciudadanos rusos a aumentar la presión sobre el Kremlin para limitar la capacidad bélica del presidente Putin. Esta nueva estrategia de presión muestra un cambio en la comunicación de Zelensky, quien ha priorizado menos la retórica directa hacia el pueblo ruso en el pasado.
Con la situación cada vez más tensa entre ambos países, el contexto de estos ataques evidencia la escalada del conflicto y el desafío que representa para la seguridad en la región. Mientras tanto, el mundo observa de cerca el desarrollo de estos acontecimientos, con la esperanza de que las vías diplomáticas puedan abrirse para finalmente poner fin a esta amarga guerra.
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