En un escenario vibrante lleno de emoción y fervor futbolístico, un pato ha capturado la atención de miles, convirtiéndose en una auténtica sensación en México. Hablamos de Merlín, un pato de dos años que ha logrado trascender su naturaleza avícola para convertirse en un símbolo del orgullo nacional. Durante la Copa Mundial de Fútbol 2026, Merlín ha sido nombrado “embajador” de la FIFA en México, un título que acentúa su popularidad en el país y más allá.
Merlín, acompañado de su dueña Karla Ivette Gómez, se paseó por las calles con una camiseta de la selección nacional, celebrando la llegada de un evento tan esperado. Su aparición original fue captada en un video que se volvió viral, mostrando a Gómez empujando un carrito de bebidas junto a su hijo y a Merlín, de aspecto jovial. Desde ese momento, la vida diaria de esta familia cambió drásticamente, con periodistas y fans acercándose para fotografiar y acariciar al pato.
En el entorno del mundial, la figura de Merlín ha sido representada volando sobre el Estadio de Guadalajara, donde la selección mexicana se enfrenta a Corea del Sur en su segundo partido del Grupo A. Este encuentro, programado dentro de una atmósfera de expectativa, no solo mantiene vigilancia sobre el rendimiento del equipo, sino también sobre las travesuras del pato que, con su dorsal 12, se ha convertido en un símbolo de la afición.
La relación de la familia Gómez con Merlín es profunda; es el tercer pato que tienen tras la tristeza de perder al anterior. Cristian Gómez, de 14 años, es quien lo cuida con dedicación. En un momento tierno, su madre mencionó que Merlín “significa toda nuestra vida”, mientras asegura que el pato disfruta de una dieta variada que incluye frutas, verduras, grillos y, ocasionalmente, un taco de carnitas. Su veterinario recientemente le dio un chequeo, comentando que el pato ha ganado algo de peso, lo que añade un toque humorístico a su adorable personalidad.
El fenómeno de Merlín resuena en un contexto más amplio, donde otros animales han intentado predecir resultados en eventos deportivos, como el famoso pulpo Paul durante el Mundial de Sudáfrica en 2010. La devoción hacia Merlín no es simplemente un capricho pasajero; simboliza la pasión y unidad que el futbol genera entre los mexicanos, reflejada en el convivo de los hinchas bajo la lluvia en el ‘Fan Fest’.
A medida que la familia se dirige a este evento masivo, la alegría por el reconocimiento de Merlín por parte de la FIFA es palpable. “Estamos muy orgullosos por tal mención”, afirmó la madre, al tiempo que el entusiasmo por el partido se intensifica entre los presentes.
El carisma de Merlín ha logrado consolidar un vínculo especial entre los aficionados y la representación nacional, convirtiéndolo en una figura entrañable que trasciende su naturaleza, uniendo a un país en torno a la alegría del futbol.
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