En la actualidad, la conectividad a Internet se ha convertido en un tema central en la vida cotidiana de millones de personas en México. Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) de 2025, un asombroso 86.1% de la población, equivalente a 104.9 millones de individuos, utiliza Internet. Además, se ha confirmado que el 78.3% de los hogares cuenta con conexión a la red.
Sin embargo, a pesar de estas cifras alentadoras, el camino hacia la universalización sigue siendo desafiante. A menudo, la “última milla” de los desconectados resulta ser la más difícil de abordar, afectando especialmente a las zonas rurales, a los hogares de bajo ingreso, a las comunidades indígenas y a regiones con rezagos estructurales persistentes.
La situación en el ámbito rural es notable. En 2025, solo el 75.2% de la población rural contaba con acceso a Internet, en comparación con el 88.9% en áreas urbanas. Aunque la brecha se mantiene, hay un avance visible en el campo. No obstante, el acceso es alarmantemente inferior en la población indígena, donde solo el 26.6% tiene acceso. Esta realidad pone de relieve que la conectividad no solo depende de la infraestructura, sino también de factores económicos, habilidades y las condiciones para su uso.
En términos geográficos, Nuevo León lidera la lista con un 93.9% de usuarios de Internet, seguido de Baja California (93.2%) y Quintana Roo (92.1%). En contraste, estados como Chiapas (71.2%), Oaxaca (78.6%) y Guerrero (81.4%) se encuentran en el extremo opuesto de la brecha digital. Esta disparidad se extiende a la conectividad en los hogares, donde la Ciudad de México presenta un 90.5%, frente a un preocupante 53.9% en Chiapas.
¿Qué impide a las personas acceder a Internet? Entre quienes no lo utilizan, el principal obstáculo se identifica en la falta de habilidades, con un 7.5% argumentando no saber cómo usarlo. Por otro lado, un 2.5% simplemente manifiesta que no le interesa o no lo necesita, y apenas un 0.5% menciona problemas económicos. En hogares sin acceso, la falta de recursos económicos se convierte en el principal impedimento, con un 12.1%, seguido de la falta de interés (5.5%) y la falta de habilidades (1.9%).
En este panorama, el smartphone se erige como la principal puerta de acceso al mundo digital. En 2025, un asombroso 97.3% de los usuarios de Internet se conecta a través de su teléfono inteligente, en comparación con un 36.2% que usa computadora y un 50% que se conecta mediante televisores inteligentes. Esta realidad cuestiona las propuestas para prohibir redes sociales, dada su crucial función como puentes hacia información y entretenimiento. La ENDUTIH revela que el 89.2% de los usuarios accede a redes sociales y un 93% utiliza Internet para comunicación, mientras que el 89.6% lo hace para entretenimiento.
El Estudio de Hábitos de los Usuarios de Internet 2026 confirma estos hallazgos. Un 73% de los usuarios se conecta principalmente a través de WiFi y un 19% mediante redes celulares. La conectividad satelital, aunque aún baja, representa un área de crecimiento. Además, el estudio destaca que el uso de Internet es predominantemente social antes que transaccional, con los usuarios pasando un promedio de seis horas al día en línea. Un 67% utiliza mensajería, un 62% se conecta a redes sociales, y un 47% realiza compras en línea.
Otro dato relevante es que el 50% de los usuarios ya utiliza alguna aplicación de inteligencia artificial, con un 34% viendo la IA como un complemento a la decisión humana. Sin embargo, un 24% admite no comprender completamente sus beneficios o implicaciones. A pesar de esto, la inteligencia artificial ya forma parte del día a día de millones de mexicanos.
Es primordial tener en cuenta que, a medida que el país se apoya en dispositivos móviles para acceder a Internet, cualquier regulación que interrumpa la conectividad a través de registros obligatorios puede comprometer estas estadísticas y agravar la brecha digital. La encuesta del próximo año podría reflejar menos usuarios no por una disminución en la demanda, sino porque se habrían desconectado por problemas en las líneas celulares.
Además, el televisor, aunque todavía presente en un 89.9% de los hogares, muestra signos de pérdida de relevancia. El tiempo promedio de consumo de televisión ha disminuido a 2.1 horas diarias, en contraste con las seis horas de conexión a Internet. Esto se complementa con el dato de que un 75.6% de los hogares ya posee una smart TV, en un momento en que los dispositivos móviles 5G aún son limitados.
En resumidas cuentas, el logro de que el 86.1% de la población acceda a Internet no debe enmascarar las deudas que todavía persisten. Las comunidades indígenas, el sur del país, los adultos mayores y quienes carecen de habilidades tecnológicas conforman el verdadero desafío para el avance digital en México.
La universalización de Internet ya no es solo una cuestión de cobertura; se trata de un problema que requiere un diseño de políticas que llegue a aquellos lugares donde las antenas no son suficientes. Es necesario promover instituciones que enseñen a usar Internet de manera efectiva, así como gobiernos que no confundan el registro de usuarios con desconectarlos. El futuro digital de México depende de ello.
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