Redescubriendo la Moda: La Filosofía de Umit Benan
Umit Benan, un diseñador que desafía la norma, tiene claro un número: 32. Esa es la cantidad de veces que un par de sus jeans debe pasar por el lavado para alcanzar el acabado deseado, más parecido a un durazno que a una prenda de vestir convencional. Su objetivo es claro: lograr que lo habitual se convierta en algo extraordinario. Sin embargo, en un mundo lleno de sorpresas, lo que realmente puede impresionarnos es la conexión emocional. Benan busca hacer que cada prenda evoque una sensación, una experiencia, y reconoce que esta se asemeja a la calma de un domingo por la mañana.
En su proceso de diseño, utiliza lujosos wools de un grosor fino, sometiéndolos a un tratamiento que les permite inflarse, reduciendo su peso y generando lo que él denomina “suspensión”. Hace uso de una lana Super 200s, que cuesta alrededor de tres veces más que el cachemire, pero evita el ajuste ajustado característico de telas de tal precio. La razón de esto es simple: para que la ropa sea verdaderamente cómoda, debe existir un espacio entre la piel y el tejido.
Su paleta de colores evoca dos memorias. Por un lado, un amarillo desaturado que rememora el Miami de principios de los años 90, un guiño a la moda de Gianni Versace y el ambiente de South Beach, que Benan revisita cada temporada. Este tono se presenta en un traje de lino con doble botonadura, una blusón y pantalones de baño con cordones bajo una camisa blanca. A su lado, tonos terrosos como marrones y beiges sugieren una sobriedad italiana a la que Benan ha ido acercándose. Sus corbatas, el último bastión de la formalidad, se combinan de manera inesperada con camisas de cuello cubano, “que no están destinadas a llevar corbata”, aclara el diseñador.
El enfoque de Benan se aleja de las presentaciones estacionales y se concentra en las comisiones a medida para sus clientes, a quienes atiende con dedicación. “Estoy a su servicio”, ha afirmado, reflejando un cambio hacia una práctica más personalizada. En su tienda, el artista vegetal Satoshi Kawamoto ofrece un stand donde crea ramos frescos para todos los que pasan. Estas creaciones efímeras contrastan con las prendas, ya que mientras los ramos tienen una vida corta, el denim ha estado en desarrollo durante dos años y el traje de baño, fabricado en nylon y seda, durante un año y medio. Benan aspira a que estas piezas sean prendas duraderas, con la intención de que la emoción que generan perdure a lo largo del tiempo.
La visión de Umit Benan presenta un enfoque introspectivo y sensible hacia la moda, donde cada elemento es una oportunidad para evocar sensaciones y recuerdos. En un futuro quizás nos enfrentemos a una nueva tendencia que valore no solo la estética, sino también la conexión emocional que la ropa puede proporcionar.
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