El tráfico en Bolivia comienza a reanudarse progresivamente este domingo tras la declaración de un estado de excepción y el despliegue de fuerzas policiales y militares. A un día de que se implementara esta medida, aún se reportaban alrededor de doce bloqueos activos en el centro del país, principalmente en regiones controladas por partidarios del expresidente Evo Morales, quienes mantuvieron su movilización a pesar de las restricciones.
Desde el inicio de las protestas hace más de un mes, un conglomerado de sindicatos ha exigido al mandatario centroderechista, Rodrigo Paz, la resolución de la crisis económica más grave en cuatro décadas. Los manifestantes protestan, además, por la venta de gasolina de mala calidad, lo que ha desencadenado un desabastecimiento severo de combustibles, alimentos y medicinas en ciudades claves como La Paz y El Alto.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, informó que tras una serie de operaciones de desbloqueo, las principales rutas que conectan La Paz y El Alto con los puertos de Chile y Perú se encuentran libres de obstáculos. Este esfuerzo fue llevado a cabo por fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército, apoyadas por equipos de maquinaria pesada.
A pesar de los avances en la desactivación de bloqueos, una docena de cortes en las vías persisten en el departamento de Cochabamba, donde una fuerte influencia de campesinos afines a Morales sigue obstaculizando el tráfico. La situación se tornó crítica cuando los camioneros informaron que sus vehículos estaban paralizados durante más de 40 días debido a las restricciones.
Recientemente, Paz logró un acuerdo con la Central Obrera Boliviana, sin embargo, los aliados de Morales, como los campesinos del sindicato Túpac Katari, han rechazado el pacto y prometieron continuar sus manifestaciones. Sin embargo, tras la apertura de rutas en el Altiplano, cientos de camiones cargados de gasolina y diésel comenzaron a circular hacia La Paz y El Alto, mejorando parcialmente la situación de abastecimiento.
El presidente Paz, quien cuenta con el respaldo político de Estados Unidos y gobiernos conservadores de la región, ha culpado a Morales de liderar las protestas y ha insinuado que recibe apoyo financiero del narcotráfico, acusaciones que no han sido respaldadas por pruebas. El gobierno no descarta la posibilidad de arrestar a Morales, quien se encuentra escondido en la región del Chapare, tras una orden de captura emitida por un caso de menor de edad que él considera parte de una persecución política.
Morales, en su reciente aparición en una radio de la zona cocalera, ha denunciado que las acusaciones en su contra son parte de un plan instigado por Estados Unidos para atraparlo. También destacó que su región enfrenta cortes de electricidad, los cuales atribuye a una estrategia del gobierno para capturarlo de manera clandestina.
La situación en Bolivia continúa siendo tensa y volátil, a medida que las manifestaciones y el estado de excepción se desarrollan en un contexto de creciente descontento social. La administración actual se enfrenta a un desafío monumental para restablecer el orden y abordar las preocupaciones de un pueblo que clama por soluciones económicas efectivas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


