Mercedes Sampietro, una de las grandes damas del cine español, está en plena actividad creativa a los 79 años. La actriz barcelonesa, que ha mantenido un perfil bajo a lo largo de su carrera, ha asegurado en varias ocasiones que no le gusta la exposición pública, un rasgo que ha condicionado su trayectoria en una industria a menudo marcada por el espectáculo. Sin embargo, su talento habla por sí mismo; desde que Pilar Miró la eligió para protagonizar “Gary Cooper, que estás en los cielos”, su carrera ha sido un constante recordatorio de la fortaleza de las intérpretes de su generación.
En 2026, Sampietro se muestra activa, con varios proyectos por estrenar, incluidos tres films y una serie en Netflix llamada “Grande de España”. A pesar de la escasez de papeles para mujeres mayores, la actriz se siente agradecida por seguir trabajando. “Sigo disfrutando en el set, y aunque es cierto que hay menos roles, siempre encuentro algún trabajo que me satisface”, afirma. Este año, ha trabajado en “Oasis”, una serie que compara con el estilo de “Élite” y “The White Lotus”, lo que ha renovado su alegría por el oficio.
A lo largo de su carrera, Sampietro ha sido consciente de la evolución del cine español y de la complejidad que conlleva adaptarse a un panorama donde la diversidad de roles puede ser limitada. La actriz reconoce que, si bien ha logrado mantenerse activa, los papeles que cumplen con sus expectativas de calidad y profundidad son cada vez más escasos. “No me importa si el papel es pequeño, siempre y cuando tenga entidad”, comenta, resaltando su deseo de interpretar personajes bien escritos que le permitan desplegar su talento.
La transición en su carrera también ha evidenciado una transformación en la industria que ha dejado atrás a muchos de sus colegas de generación. “Antes había más oportunidades, y en este nuevo ecosistema del cine, es común que no conozca a los nuevos creativos”, dice. A pesar de eso, su respectiva admiración por directores jóvenes como Carla Simón y Alauda Ruiz de Azúa atestigua su apertura hacia lo nuevo, aunque sienta que su conexión con ellos no sea tan cercanas.
Sampietro ha reflexionado sobre su carrera en relación con el machismo en la industria. Aunque reconoce que hay una falta de visibilidad para las mujeres, ha tenido la fortuna de trabajar en un entorno que, en su caso, no le ha generado agresiones directas. “Quizás inspiro respeto en lugar de miedo”, aporta con una sonrisa, desmitificando una imagen que podría asociarse al carácter fuerte de sus personajes.
La actriz también ha compartido recuerdos de su infancia en Barcelona, donde creció en un ambiente de clase trabajadora. A pesar de una timidez que la marcaba, el teatro se convirtió en su refugio. “Mi madre fue clave para que me iniciara en el arte dramático, creyendo que eso podría ayudarme a superar mi timidez”, recuerda.
Con una trayectoria que la ha llevado a convertirse en un referente en la lucha por la libertad de expresión, Sampietro se ha enfrentado a momentos difíciles, como su etapa como presidenta de la Academia del Cine Español. La censura y las controversias políticas, como aquellos momentos complicados en torno a “La pelota vasca”, son claros ejemplos de los retos que enfrentó en su carrera.
En el actual panorama político, Sampietro no se muestra optimista. “La política está en un estado muy feo, y la falta de educación y análisis en quienes la componen me preocupa”, afirma. Su visión crítica refleja un compromiso con la sociedad que trasciende su carrera como actriz.
Mercedes Sampietro, quien sigue enamorándose del arte a diario, no considera la jubilación. “El día que no pueda trabajar físicamente, aceptaré. Pero si me llaman, estaré lista”, concluye, dejando claro que mientras haya un papel que interpretar, su pasión por la actuación permanecerá intacta.
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