México se prepara para recibir entre 250,000 y 300,000 cajas de cerezas provenientes del noroeste de Estados Unidos durante la temporada de verano de 2026. Esta cantidad refleja una disminución respecto a la temporada anterior, marcada por una cosecha más baja en la región productora, donde se estima que la producción total alcanzará entre 18.5 y 19 millones de cajas, en comparación con los 20 millones del año pasado.
Juan Carlos Moreira, representante de los agricultores de cerezas en el noroeste estadounidense, explicó que esta reducción en la producción se atribuye a condiciones climáticas inusuales. La primavera de 2026 experimentó temperaturas más altas, lo que afectó la floración en algunas zonas productivas. Sin embargo, Moreira subrayó que no se trata de una crisis severa, sino simplemente de un ajuste en los volúmenes de cosecha.
El tamaño de las cajas comerciales de cereza varía considerablemente, abarcando presentaciones de poco más de 2 kilos a 8 kilos. En el contexto más amplio, las exportaciones de cerezas a México, a pesar de las expectativas, no han logrado alcanzar el récord histórico de más de 500,000 cajas registrado hace tres años; en 2025 se importaron aproximadamente 380,000 cajas.
Más del 95% de las cerezas que llegan a México durante los meses de verano provienen de los estados de Washington, Idaho, Montana y Utah. Mientras que Chihuahua produce alrededor de 25,000 cajas al año y Puebla está involucrada en cultivos destinados principalmente al procesamiento, la mayor parte de la demanda mexicana depende de las importaciones estadounidenses.
Este crecimiento en la dependencia de las cerezas americanas ha llevado al reconocimiento de México como el quinto mercado de exportación para los productores de esa región, solo superado por Canadá, Taiwán y China. Moreira destacó que, contrariamente a ser un producto de nicho, la cereza se ha integrado en el consumo diario de los mexicanos, encontrándose en supermercados, fruterías y mercados municipales.
No obstante, a pesar del incremento en el consumo, uno de los desafíos para los productores y exportadores es asegurar un flujo constante de cerezas, dado que el mercado muestra una demanda creciente. La naturaleza del cultivo, en la que un árbol de cerezas produce solo una vez al año, implica que en años de menor producción, como el actual, es crucial maximizar la disponibilidad y satisfacción de la demanda.
A medida que se avanza hacia la temporada de cerezas de verano, la comunidad agrícola y los exportadores se mantienen optimistas, conscientes de que aunque este año podría no marcar un récord, la fruta seguirá siendo un componente valioso en los mercados mexicanos. Con todo, la próxima cosecha dependerá de una serie de factores climáticos y de las reservas de nutrientes que los árboles acumulan durante el invierno, y el ciclo natural de alternancia de cosechas podría dar lugar a fluctuaciones en los volúmenes de producción en los años venideros.
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