Un fuerte terremoto de magnitud 7.1 ha sacudido la costa de Venezuela, generando pánico en la capital, Caracas. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se situó a unos 28 kilómetros al oeste de Morón, a una profundidad de 13 kilómetros, y fue sentido hasta en Colombia.
Poco después, un segundo sismo de magnitud 7.5 se registró a tan solo 16 kilómetros de Morón, intensificando la preocupación entre los residentes. Hasta el momento, las autoridades no han reportado heridos o fallecidos, pero el Ministro del Interior, Diosdado Cabello, ha declarado que han tenido que atender diversos colapsos de edificios y viviendas.
Testigos han compartido relatos impactantes sobre la experiencia del sismo. Astrid Ramírez, una publicista de 41 años, comentó que “en cuanto empezó a temblar, empezamos a oír gritos”. La mayoría de los venezolanos se encontraban en sus hogares celebrando un feriado que conmemora una victoria militar histórica, un momento que rápidamente se tornó en caos y desasosiego.
Las imágenes que han circulado por redes sociales muestran a equipos de emergencia trabajando entre los escombros de un edificio derrumbado. Cabello instó a la población a permanecer al aire libre, dado el riesgo de réplicas que podrían afectar aún más la integridad de las estructuras.
La región es conocida por su actividad sísmica, resultado de la interacción entre la placa del Caribe y la placa sudamericana. Los temblores fueron percibidos en múltiples estados, incluyendo Bolívar, Aragua, y Táchira, dejando a muchos residentes en estado de alerta. Un testigo describió el temblor como “prolongado y de gran magnitud”, añadiendo que “duró más de un minuto”.
En respuesta a la emergencia, el Sistema de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos emitió un aviso para Puerto Rico y las Islas Vírgenes, aunque esta alerta fue levantada poco después.
A medida que se conocen más detalles sobre el impacto del sismo, los residentes permanecen en estado de vigilancia, compartiendo sus experiencias y buscando refugio en espacios abiertos mientras la intensidad del terreno sigue presentando riesgos. La comunidad enfrenta un momento crítico, y la evaluación de daños continúa mientras las autoridades trabajan para brindar asistencia y restablecer la calma.
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