En un viaje que comenzó de manera inesperada, David Afkham, el director de orquesta de 43 años originario de Friburgo, ha dejado una huella indeleble en la Orquesta Nacional de España (OCNE). Su primera actuación al frente de la orquesta fue en septiembre de 2011, cuando fue llamado de urgencia para sustituir a un convaleciente Josep Pons. Desde aquel ensayo en el que se sintió “como en casa”, su conexión instantánea con los músicos marcó el inicio de una relación que ha perdurado a lo largo de 12 años.
En 2013, a los 30 años, Afkham fue nombrado director principal de la OCNE, un papel en el que ha sabido equilibrar liderazgo y sensibilidad. “La batuta de un director no suena a nada”, señala. La esencia de su dirección radica en escuchar e inspirar a los músicos, lo que ha llevado a interpretaciones aclamadas de obras de compositores como Beethoven, Brahms y Mahler. Su abordaje “camerístico” ha redefinido el sonido de la orquesta, haciéndola versátil y capaz de interpretar desde sinfonías hasta óperas de Wagner y Strauss.
El final de su etapa como director se marca con tres interpretaciones de la Novena de Mahler los días 26, 27 y 28 de junio, un símbolo tanto del cierre como de un continuo viaje hacia lo desconocido. En esta obra, las notas finales “se funden en un silencio sobrecogedor”, un canto se queda en el aire, resonando más allá de los aplausos.
El verano promete ser emocionante, ya que la OCNE participará por primera vez en los prestigiosos BBC Proms en Londres, con un programa que incluye obras de Ravel y Rodrigo que ha agotado más de 5.000 entradas. Afkham resalta la importancia de mostrar la calidad y la musicalidad de la orquesta al mundo, un deseo que también quedó reflejado en una reciente gira por Austria y Alemania, donde tuvo un reencuentro emotivo con antiguos compañeros.
A través de sus años en Madrid, el director ha atesorado memorias de producciones significativas, como El holandés errante, y ha reconocido la conexión emocional necesaria entre los músicos en tiempos conflictivos. El legado de la OCNE, con casi 90 años de historia, se caracteriza por un sonido reconocible y profundo, pero también flexible.
Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos, incluyendo restricciones por la pandemia y tensiones internas. Afkham, que se despide con una sensación de agradecimiento, revela dos anhelos que no se concretaron: la creación de una academia para transmitir conocimientos y una mayor proyección audiovisual de la orquesta.
Con sus maletas listas para embarcarse en nuevos proyectos, Afkham inaugurará el Festival de Santander con La flauta mágica de Mozart, antes de trasladarse a importantes ciudades como Hamburgo y Berlín. “Tengo hambre de retos”, afirma, una declaración que refleja su energía y pasión por la música, mientras se prepara para continuar su camino como un portavoz de la cultura clásica. A medida que la OCNE se prepara para recibir a Kent Nagano como nuevo director, Afkham deja un legado de conexión, crecimiento y una herencia que se prolongará en el tiempo.
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