El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz ha mostrado una notable actividad a pesar de la creciente tensión en la región. Después de alcanzar un pico el miércoles, la circulación de embarcaciones se mantuvo activa durante el jueves y el viernes, con un notable uso de una ruta costera cercana a Omán, que no cuenta con la autorización de Irán.
El jueves, la plataforma Kpler contabilizó 42 buques de materias primas que transitaron por esta vía, cifra que descendió respecto a los 57 del miércoles. Sin embargo, la importancia de este movimiento es palpable: entre estos 42 barcos se encontraban petroleros, gaseros y cargueros de granel seco, incluyendo aquellos que transportan fertilizantes. De esos buques, 10 entraron al golfo y 32 salieron, siendo la mitad de ellos los que optaron por el paso meridional junto a la costa omaní. Hasta la tarde del viernes, otros 29 barcos también habían cruzado el estrecho, de los cuales 17 se dirigieron por la misma ruta, a pesar de que un incidente anterior involucró a un portacontenedores con bandera de Singapur, que reportó haber sido alcanzado por un proyectil.
La Guardia Revolucionaria de Irán reaccionó ante esta situación declarando que tanto Omán como la Organización Marítima Internacional (OMI) habían anunciado el nuevo corredor sin consulta previa con Teherán, advirtiendo a los buques sobre el uso de esa vía. Según el cuerpo militar iraní, “las únicas rutas de tránsito autorizadas a través del estrecho de Ormuz son las designadas por la República Islámica de Irán”.
Desde el 15 de junio, el tráfico en el estrecho ha mostrado un incremento constante. El miércoles, se registraron 70 cruces de diversos tipos de embarcaciones, aunque el número habitual en tiempos de paz alcanza aproximadamente los 125. Este estrecho es crucial para la economía mundial, al concentrar cerca de un 20% de las exportaciones de petróleo y gas.
En un contexto más amplio, las negociaciones entre Irán y Estados Unidos continúan, buscando un arreglo a largo plazo en medio de estas tensiones. La plataforma Marine Traffic destacó que alrededor de 15 petroleros y otros cargueros cruzaron el estrecho entre el momento del ataque y la medianoche del jueves, indicando que el movimiento marítimo no se detuvo por completo, a pesar del incidente.
El ataque que afectó al carguero obligó la suspensión de un plan de evacuación para unos 11,000 marinos varados debido al cierre del estrecho, una decisión comunicada por el secretario general de la OMI, quien pidió reevaluar las garantías de seguridad antes de reanudar la evacuación.
Expertos del sector han manifestado su preocupación: aunque se observa un incremento en el tráfico marítimo, no significa que la situación vuelva a la normalidad. La reapertura parcial del paso ha elevado el movimiento de buques, pero no ha aclarado las normativas que regirán la navegación ni su cumplimiento. Mientras persistan las incertidumbres en este marco regulador, el aumento de la actividad no garantizará una disminución de las tensiones en el estrecho.
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