A partir del 14 de julio de 2026, la adquisición de tramadol en México experimentará un cambio significativo que afectará a pacientes, médicos, farmacias y distribuidores. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha decidido reclasificar este analgésico opioide, ubicándolo dentro de la Fracción III del artículo 226 de la Ley General de Salud. Esta medida responde a preocupaciones sobre el potencial del tramadol para generar dependencia, abuso y consumo problemático, evidentes en estudios recientes.
De acuerdo con la nueva regulación, los pacientes ya no podrán acceder al tramadol sin una receta médica original. Las farmacias estarán obligadas a verificar que esta receta incluya información detallada, como la cédula profesional y la firma del médico, así como los datos de la institución de salud correspondiente. Cada receta podrá surtirse hasta tres veces, siempre y cuando el médico lo autorice como parte del tratamiento. Es fundamental que, en cada dispensación, la farmacia selle el documento e indique la fecha y cantidad entregada.
Al concluir el tratamiento o al completar los tres surtidos permitidos, la receta será retenida y archivada por el establecimiento, un mecanismo que permitirá a las autoridades sanitarias dar seguimiento al uso del medicamento y prevenir compras irregulares.
La reclasificación del tramadol también supone significativas obligaciones para las farmacias y distribuidores. Cada venta deberá registrarse de inmediato en los Libros de Control de Medicamentos Psicotrópicos, accesibles a revisión por las autoridades. Además, el tramadol será retirado de las áreas de exhibición general y se almacenará en espacios restringidos, a fin de reducir los riesgos de desvío, robo y falsificación.
Los distribuidores, por su parte, deberán asegurarse de que hospitales y farmacias cuenten con las licencias sanitarias necesarias para gestionar medicamentos sujetos a control especial. También se reforzará la trazabilidad de cada lote, garantizando que pueda rastrearse desde su fabricación hasta su venta final.
La decisión de Cofepris de endurecer el control sobre el tramadol se fundamenta en su categoría de opioide utilizado para aliviar dolores moderados e intensos. A pesar de su reconocida utilidad terapéutica, las autoridades sanitarias han advertido sobre los riesgos de dependencia y adicción que conlleva su uso inadecuado. La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) ha alertado sobre el creciente uso indebido de este medicamento, particularmente entre jóvenes, y su combinación con otras sustancias ilícitas, lo que aumenta los riesgos de efectos adversos severos en salud.
Este nuevo marco normativo, que busca salvaguardar la salud de la población y evitar situaciones de abuso, marcará una etapa distinta en la administración y control del tramadol en el país.
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