La piratería audiovisual sigue afectando profundamente la economía de Italia. Un informe reciente, elaborado por la Federazione per la Tutela delle Industrie dei Contenuti Audiovisivi e Multimediali (FAPAV) junto a la consultora Ipsos Doxa, ha revelado que el consumo ilegal de contenidos genera pérdidas anuales cercanas a los 2.300 millones de euros, equivalentes a aproximadamente 2.620 millones de dólares. Esta cifra fue presentada durante una Asamblea General sobre la Lucha contra la Piratería en Roma.
El estudio resalta no sólo la merma en los ingresos directos del sector audiovisual, sino también el impacto en otras áreas de la economía nacional. Se estima que la piratería provoca una disminución del Producto Interior Bruto (PIB) de aproximadamente 902 millones de euros, y que da lugar a la pérdida de 408 millones de euros en ingresos fiscales. Además, se han visto afectados más de 11.100 puestos de trabajo, lo que compromete recursos esenciales tanto para empresas como para el Estado.
A pesar de estas alarmantes cifras, hay indicios de una leve disminución en el fenómeno. En 2025, se reportó que el 37% de la población italiana, aproximadamente 20 millones de personas, se involucraba en la visualización ilegal de contenidos. Este dato es un respiro con respecto al 41% en 2024 y al 44% en 2023, ya que más de un millón de personas han reducido su consumo de material pirata en los últimos dos años.
Particularmente entre los adolescentes de 10 a 14 años, la situación también ha mostrado progresos. El acceso a contenidos ilegales dentro de este grupo etario cayó al 37% en 2025, marcando la cifra más baja en registros recientes. En 2024, este índice era del 40%, y del 45% en 2023. Nando Pagnoncelli, presidente de Ipsos Doxa Italia, comentó que estos datos revelan una dualidad en la situación: aunque las contramedidas como “Piracy Shield” han contribuido a reducir la piratería, la disuasión tecnológica por sí sola no es suficiente.
En cuanto a la naturaleza de los contenidos más pirateados, las películas continúan ocupando el primer lugar con un 28%, seguidas de las series y la ficción con un 23%, programas de televisión con un 19%, y deportes en vivo con un 14%. Cabe señalar que la piratería deportiva ha mostrado un leve retroceso, pasando del 15% al 14%, lo que se atribuye a la implementación de nuevas herramientas tecnológicas y a campañas de sensibilización.
No solo Italia enfrenta este desafío; la experiencia de España también ilustra esfuerzos significativos para combatir la piratería. Desde 2019, la Liga de Fútbol Profesional ha obtenido más de 2.000 sentencias condenatorias contra bares, hoteles y restaurantes por la transmisión no autorizada de eventos deportivos, un promedio de casi una resolución judicial diaria. Las pérdidas en España por este fenómeno oscilan entre 600 y 700 millones de euros anuales, afectando no solo a clubes y organismos deportivos, sino a toda la cadena de valor del fútbol.
El informe de FAPAV y Ipsos Doxa concluye que, si bien las tendencias en Italia son alentadoras, las infracciones contra los derechos de autor todavía impactan significativamente el sistema productivo y laboral. Las autoridades y entidades del sector siguen implementando estrategias para abordar este problema, desde medidas tecnológicas hasta colaboraciones internacionales, buscando enfrentar los retos legales y tecnológicos que genera el acceso ilícito a contenidos audiovisuales.
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